Desenfreno con moderación

El porno no es nocivo para la salud sexual si se recurre a ello por curiosidad y no por necesidad. Como expresión de las fantasías regala alegrías, pero la dependencia revela una patología. El exceso de material audiovisual repetitivo predispone a un comportamiento obseso. La monotonía de la reiteración de imágenes explícitas, exageradamente previsibles, coarta la libertad de imaginación y atrae la frustración. La afición extrema a tal actividad estimulante genera adicción y transforma la diversión en perversión. Científicamente se explica en que los elevados niveles de dopamina reajustan el cerebro, que supedita la motivación a una superlativa excitación, condiciona el disfrute y deja la disfunción eréctil al alcance de la mano. Con el vibrador sucede algo similar: aunque su uso facilita el orgasmo, habituarse a la comodidad que proporciona dificulta la concentración durante la masturbación sin juguetes eróticos o en el contacto íntimo con otra persona. El desenfreno encuentra placer en la moderación.

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El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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