“Desnudar la verdad es como desvestir un cuerpo”

Desmontar mitos, falacias, mentiras, engaños y prejuicios es el objetivo del libro Sex mentiras (Aguilar), escrito por Elisabeth García Iborra en colaboración con el sexólogo Alfonso Antona. Es la sexta publicación de la periodista que durante 2008 encabezó las listas de ventas con Anécdotas de enfermeras.

-Cuando hablan de sexo, ¿los hombres exageran y las mujeres ocultan información?
“Es muy posible que sea así, porque de los hombres se espera que sean unos machos copuladores que dan la talla tanto en cantidad como en puntuación de los polvos, y por ello tienden a alardear, para no ser menos que los demás. De las mujeres, en cambio, se espera que sean las más puras, castas y discretas sexualmente, así que por mucho que hagan será mejor para ellas pretender que no lo han hecho. Hay que tener en cuenta que, si las mujeres se reprimieran de verdad, los hombres heterosexuales no tendrían con quién mejorar su currículum. Y que los mejores amantes tampoco gustan de fardar por ahí, porque no lo necesitan para subir su ego”.
-¿Desnudar la verdad produce escalofríos?
“Desnudar la verdad es tan maravilloso como desvestir un cuerpo. Lo que produce escalofríos es escucharla a quien no quiere plantearse lo mal aprendido y tener que hacer cambios para empezar a disfrutar”.
-¿Cuál es la revolución pendiente?
“Que no haya un doble rasero de medir. Que las mujeres puedan hacer lo que quieran sin que nadie las juzgue, sin que los hombres las descalifiquen como facilonas por el hecho de hacer lo mismo que ellos y las descarten inmediatamente como pareja si consiguen sexo de una noche con ellas”.
-¿Las mujeres han aprendido a vivir la sexualidad con naturalidad?
“No. Las mujeres han aprendido a vivir la sexualidad como un hombre, que tampoco la vive con naturalidad. Por culpa de la liberación sexual de la mujer y de su imitación del modelo masculino coitocéntrico, hemos convertido el sexo en un producto de hipermercado, que hay que consumir cuanto más y con más gente mejor, olvidándonos de la calidad y de la humanidad del acto en sí. Las mujeres deberíamos introducir la emocionalidad y el regodeo en las relaciones sexuales, pero nos hemos puesto la fachada de duras y de liberales que no necesitan amor para irse a la cama”.
-¿Sus nuevas armas secretas tienen licencia para conquistar los dominios masculinos de tal manera que ellos se rindan sin que se den cuenta?
“La mujer no está aprovechando sus virtudes y cualidades como podría. No se trata de usar armas secretas, eso va en la línea de manipulación femenina que se lleva practicando durante todo el patriarcado. Se trata de aportar a la sociedad, al trabajo, a las relaciones y al mundo, todo lo bueno que tenemos y que nos diferencia del hombre. No porque ellos no estén capacitados para lo mismo, sino porque históricamente, por nuestros desempeños, hemos desarrollado más unas capacidades que otras, que son precisamente las que faltan en esta época, porque nos hemos puesto a imitar el modo de hacer masculino”.
-¿Cuáles son las claves modernas de la seducción?
“Yo creo que la seducción debe ser algo natural, que surja porque uno mismo se siente seguro y a gusto consigo mismo y simplemente lo transmite allá donde va. No hay nada más seductor que una persona que no necesita fingir, que te resulta interesante e irresistible por su carisma, por su forma de estar, sin guiños, sin reglas aprendidas en un libro, sin poses, sin artificios. La química hará todo lo demás entre dos personas”.
-¿Interpretar las señales inequívocas del deseo es la mayor dificultad del lenguaje corporal?
“Si ocurre eso es porque hemos perdido contacto con nuestra intuición. Yo creo que cuando hay algo con alguien, incluso en los primeros momentos, se nota. Al menos puedes saber si te atrae y si está interesado en ti por su forma de mirarte, de escucharte, de tocarte, de tratarte. Yo creo que soy capaz de decir desde el minuto uno si con esa persona acabaré teniendo algo o no. Otra cosa es lo que luego dé de sí esa atracción”.


-¿Quiénes sufren más los efectos perversos de la ‘falocracia’?
“Hoy por hoy pienso que los hombres están empezando a darse cuenta de lo mucho que les perjudica a ellos, porque el hecho de poner todo el poder en el pene significa que hay que dar continuamente la talla y ser un hacedor de orgasmos para que la mujer se quede satisfecha. Por ello, cada vez hay más casos de anorgasmia masculina, porque muchos tienen tanto miedo a quedar mal que la presión les impide eyacular y llegar al orgasmo. Las mujeres la hemos sufrido toda la vida, pero vamos librándonos de ello”.
-¿No hay amor sin instinto sexual?
“El amor es un concepto que nos hemos inventado los humanos para definir ese conjunto de sentimientos y emociones que nos provoca otra persona. Lo que es real es el enamoramiento, un explosivo cóctel de hormonas que nos lleva a la enajenación, a la obsesión por la otra persona, a la necesidad de estar todo el rato con ella o pensando en ella, y a un deseo sexual que podría tenerte día y noche desfogando feromonas, y que a su vez aumenta nuestro sentimiento de amor por ella. Digamos que el instinto sexual es como gasolina para el amor”.
-¿Qué estado es más poderoso, el de las emociones o el de los sentimientos?
“Imagino que depende de la intensidad con la que los vivas. Tenemos emociones como la alegría, la angustia, la ira, la tristeza, el asco y la sorpresa y todas implican como consecuencia una reacción, como el miedo y la agresividad. Luego están los sentimientos que nos provocan emociones como respeto, admiración, lealtad, temor, timidez, nostalgia, remordimiento…”.
-Si el enamoramiento es como tirarse a una piscina sin agua, ¿la razón se ahoga en la pasión?
“La razón, cuando estamos enamorados, realmente pierde su papel sobre nuestro comportamiento. Te puedes enamorar de alguien que no te convenga en absoluto, con el que racionalmente no tengas nada en común ni siquiera interés por compartirlo; pero nada te importa, todos los obstáculos parecen salvables”.
-¿La belleza extravagante enmascara carencias y limitaciones?
“Creo que, cuando uno no se siente seguro y atractivo de veras (y no en función de los cánones de belleza actuales, sino sacando partido a las propias virtudes particulares), necesita aparentar lo que no es para recibir la reafirmación ajena y subir su autoestima. Lo malo es que la autoestima no puede depender de lo que nos digan o quieran los demás. Es algo propio que viene de dentro y que tiene que trabajar cada cual y sólo así se reflejará en el exterior”.
-¿Cómo saber si la media naranja es un limón?
“La media naranja no existe. Se trata de ser una naranja entera, y juntarse con una papaya, una sandía, un plátano, o la fruta que sea, pero que esté también entera… y hacer zumo. Quiero decir que, si esperamos que alguien nos complemente, le estamos imponiendo una serie de expectativas que a duras penas podría satisfacer, y será frustrante para todos. Así que cada uno debe llenar sus carencias y necesidades por sí mismo, y después compartirlo todo con otras personas que vayan pasando por su vida”.
-¿Algún truco para superar el pánico escénico?
“Pensar que la otra persona es también un ser humano, con debilidades, con defectos, con necesidades orgánicas como las nuestras, que ninguno es perfecto. Y, si a esa persona no le gustamos, habrá otra a la que sí, porque siempre hay un roto para un descosío”.
-¿Hay tantos tipos de orgasmo como maneras de conseguirlo?
“El orgasmo femenino es siempre clitorial, no vaginal, como se ha dado en decir. Otra cosa es que se consiga por estimulación directa del clítoris con los dedos, con la lengua, con el pene, con juguetitos sexuales… O por estimulación indirecta, a través de la vagina, con la penetración, con los dedos u otras variantes. El secreto es que el clítoris es como un pene interno y entonces se puede rozar por dentro y por fuera o bien estimulando sólo la puntita que sobresale, que sería el equivalente del prepucio”.
-¿Es la meta o una consecuencia?
“El orgasmo tendría que ser el resultado natural de cualquier tipo de interacción sexual, no un objetivo; porque, si nos obsesionamos y estamos todo el tiempo focalizados en ver cómo viene, nos olvidamos del resto del acto, de otras zonas erógenas, de las sensaciones y del morbo, del placer de acariciar el resto del cuerpo, que es todo un órgano sexual en sí mismo, de los pies a la cabeza”.
-¿El punto G está en el cerebro?
“El placer siempre se desencadena en el cerebro, que es el que transmite las órdenes al resto de nuestro cuerpo. De hecho, para que sintamos el orgasmo, tenemos que tener a nivel cerebral el orgasmo. O sea, tenemos que contárnoslo, porque si no, es como si se nos esfumara de las manos. El punto G es otra cosa y está a dos traveses del dedo en la cara anterior de la vagina”.
-¿El erotismo es el lado divertido del sexo?
“Por supuesto. Sin erotismo, el sexo es algo mecánico y aburrido, una colección de posturas. Hazte el Kamasutra sin erotismo y creerás que estás en el gimnasio haciendo contorsionismo, que es lo que pasa en muchas camas”.

Publicado el por DNM en Entrevistas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

Añadir un comentario