“En esta tasca hay secretos dentro de unas botellas”

Idaira González San Juan, propietaria de La Alhacena


Normal
0

21

false
false
false

ES-TRAD
X-NONE
X-NONE

/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabla normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-priority:99;
mso-style-parent:””;
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin-top:0cm;
mso-para-margin-right:0cm;
mso-para-margin-bottom:10.0pt;
mso-para-margin-left:0cm;
line-height:115%;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:11.0pt;
font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
mso-ascii-font-family:Calibri;
mso-ascii-theme-font:minor-latin;
mso-hansi-font-family:Calibri;
mso-hansi-theme-font:minor-latin;
mso-fareast-language:EN-US;}

La cena en La Alhacena es una puesta en escena. También el almuerzo, para quien lo prefiera. Ubicada en el número 7 de la lagunera calle Anchieta, esta no es una tasca cualquiera. Uno de los suculentos platos es la sopa de letras: son libros que cuelgan del techo a modo de aperitivo  o postre. Los ejemplares están a disposición de los comensales, que tienen la última palabra y pueden ampliar la colección literaria.

Otra peculiaridad de este establecimiento es que las mesas son distintas. Incluso hay una redonda de estilo clásico ideal para las grandes ocasiones. El local se caracteriza, además, por su teatral ambientación. Sobre las tablas de tan curioso decorado interactivo se han representado, por ejemplo,  propuestas de maridaje para gustos dispares.

En esta parada de la ruta de las tapas, donde la comida se sirve en comedidas raciones, es costumbre regar el paladar con vinos de las más  prestigiosas denominaciones de origen. Unas barricas de setenta años atraen la atención de miradas observadoras e invitan a sentarse a su alrededor. Tampoco es mal acomodo la espaciosa barra de la entrada. Con todo, el  culmen del refinamiento se encuentra al fondo. Encima de una tarima, en mitad del acceso a los dos aseos, descansa un relajante sofá desde el que se divisa un delicioso panorama para amenizar la hora del café, del té o de lo que se ofrezca.

Se trata de una creación de Idaira González San Juan. El negocio se inauguró en noviembre de 2011, con motivo de la Noche en Blanco.  Adaptar el bodegón a la nueva funcionalidad le costó “bastante” trabajo. “Menos mal que mi madre y mi hermana me echaron una mano”, evoca.

Su primer empleo lo consiguió a los 18 años, recién concluida su etapa del instituto, en una cafetería de Santa Cruz. Luego, mientras estudiaba Historia del Arte, continuaba haciendo extras en la hostelería. Ya como autónoma, tuvo una tienda de ropa y complementos. Cuando estaba a punto de cerrarla empezó a currar en tascas. Entonces le surgió la oportunidad y se lanzó. “Vamos escapando”, enfatiza. Por lo menos, le da para pagar las nóminas de las dos chicas que la acompañan.

Unas botellas depositadas  en una vitrina guardan “secretos inconfesables” que los clientes van dejando de manera anónima. “Somos como un confesionario”, bromea.

Publicado el por DNM en Gente ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

Añadir un comentario