“En tres o cuatro meses aprendes a bailar sevillanas”

Estefanía Luque Pruna, bailaora y profesora


Estefanía Luque PrunaNo es de extrañar que me lleve palos por dar el cante, porque de flamenco estamos hablando. Me echaría un baile si no fuera por el miedo al ridículo. ¡Menudo cuadro! Quiero aprender. Con Estefanía he avanzado unos pasitos y aún no me he apuntado a sus clases.

-¿Qué sientes con el flamenco?

“El flamenco ha sido mi vida desde pequeñita. Es una expresión de los sentidos, un desahogo. Bailo y me olvido de todo… Es mucho”.

-¿Desde cuándo?

“Desde chica estoy bailando, pero en Sevilla empecé con mi profesora. Cuando yo tenía un poquito más de práctica y ella no podía, me pidió que diera clases. Tendría 17 o 18 años y ya llevo unos diez años con las clases. Después vine para acá y por suerte encontré un grupo bastante bueno de mujeres. La mayoría son mis amigas”.

-¿Dónde está la academia?

“Academia, no. A mí me contrató el Ayuntamiento de El Rosario, hace ya cinco años. Muchas de ellas llevan conmigo desde entonces”.

-¿Solo mujeres?

“[Ríe] Bueno, algún  hombre he tenido. Es más complicado”.

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-¿Yo puedo apuntarme?

“Claro que sí [risas]”.

-¿Qué tengo que hacer?

“Pues, nada, ir a la clase. Son varios niveles. Cada año hay gente nueva, que viene de cero y que ni siquiera ha escuchado unas sevillanas. Les meto música y demás para que se vayan haciendo al oído y en tres o cuatro meses ya están bailando sevillanas”.

-Seguro que yo sí doy el cante…

“[Risas] No, he tenido personas que decían: ‘Tengo dos pies izquierdos. Ya verás que no puedo’. La verdad es que nadie se me ha resistido. Hasta enseñé a un chico a bailar sevillanas en apenas diez días para que sorprendiera a la novia en la boda”.

-¿Se llevó una sorpresa la novia?

“Sí, incluso fuimos a hacerle la actuación a la boda como regalo del novio. También ella era alumna mía”.

-¿Qué es lo primero que aprendería?

“Como vienes desde cero, pasito por pasito. Cuando cojas la primera, bailamos a pareja a ver cómo vas, agarramos los bracitos y ya a meter…”.

-[Me pregunto, con una mueca de sonrisa nerviosa, si no vamos muy deprisa].

“Tú, tranquilo. Meter la música en la cabeza y que se te queden bien grabadas las instrucciones para saber cuándo arrancar y terminar las sevillanas”.

-Sin agobios…

“Poquito a poco”.

-¡Mi madre!

“A mi padre, que ya sabía bailar, sí que le enseñé los pasos específicos. Mi madre se las arreglaba sola”.

-¿Es como montar en bicicleta, que no se te olvida?

“Eso te lo podría decir a lo mejor en Sevilla, porque allí vas a bailar en cada fiesta. Aquí no”.

-Allí es el pan nuestro de cada día…

“Estás metido en el ajo desde pequeñito [risas]”.

-Intuyo que el ritmo es clave.

“Claro”.

-¿Qué palo es más vistoso?

“Hombre, a mí me encantan las bulerías. Es un palo bastante alegre, rítmico y con muchísima fuerza”.

-¿Y el que más duele?

“Es que depende. Lo más complicado en las sevillanas es tocar las castañuelas bailando. En el flamenco cuesta todo al principio”.

-Que cada palo aguante su vela…

“Jajaja…”.

-Sé de ti por el Ballet Arte Flamenco…

“A partir de las clases, conocía a una chica y me uní a ella para bailar por ahí. En los inicios éramos solo dos, nos llamábamos Zambra. Después fuimos tres. Ya por último nos pusimos en contacto con Martín, que es nuestro guitarrista, y con Jose, el que toca el cajón. Al grupo se ha incorporado otra chica, Chari”.

-¿Cuántos componen el cuadro?

“En el grupo flamenco somos normalmente cuatro, aunque mi amiga Beatriz baila en determinadas ocasiones. La avisamos cuando hay más demanda. En estos momentos estamos ensayando con Chari. Queremos incluir el cante, que llena muchísimo el escenario”.

-No siempre se vive de lo que vives…

“En mi caso, lo vivo y vivo para ello. Mi trabajo es ese, clases de sevillanas y flamenco”.

 -No traje traje…

“Para bailar no te puedes poner cualquier traje. Los de feria son de paseo, para lucirlos. Los de baile requieren una mayor movilidad, son con más vuelo”.

-¿Y los zapatos?

“Los zapatos tienen que ser buenos, que el pie esté muy sujeto y cómodo”.

-Que se oiga el taconeo…

“Los zapatos de flamenca llevan unas tachuelitas en la punta y en el tacón, que es lo que hace que suenen. Aparte de la fuerza que tú le pongas [risas]”.

Publicado el por DNM en Entrevistas, Vídeos ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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