“Yo reflexiono cantando ante un vaso de vino”

Rafael Lutzardo Hernández, autor del libro ‘¡Vamos de guachinches!’


Rafael Lutzardo HernándezRetomo la ruta de los guachinches guiado por la sabiduría costumbrista, de la que Rafa es un consumado maestro. Como catador de emociones, me embebo de embriagadoras sensaciones. En La Corujera, Santa Úrsula, nos detenemos ante El Surtidor para llenar el depósito de combustible vivificador.

-Se está bien aquí, ¡eh!

“Como verás, es un guachinche auténtico, encantador”.

-Tendrás que incluirlo en la próxima edición del libro…

“Aún con el sabor del vino de la tierra en el paladar y el disfrute de una suculenta comida…”.

-¿Por qué pones esa entonación si todavía no hemos empezado a beber?

“Estoy leyendo el libro”.

-¡Ah!

“Me dispongo a disfrutar…”.

-¿A qué sabe?

“El libro que tengo en mis manos resucita momentos vividos, años enteros de una vida”.

-¿Cómo fue tu primera experiencia?

“Tendría yo 17 años. Recuerdo aquel garaje con las paredes sin encalar y las cabras por detrás”.

-¿Cuántos guachinches habrás conocido desde entonces?

[Rebobina la memoria] “He visitado muchísimos. Especialmente, en la zona norte: Tacoronte, La Matanza, El Sauzal, La Victoria, La Orotava, Santa Úrsula…”.

-Ibas apuntando tus impresiones en una libreta y hasta en servilletas…

“Un día me di cuenta de que eran muchísimas anotaciones. Y se me ocurrió rendir homenaje a los viticultores, a esos paisanos que trabajan para cuidar la viña y producir estos caldos tan maravillosos. Lo he hecho para ayudar a conservar la cultura del vino en Canarias, que se remonta a la época en la que los ingleses se llevaban el malvasía”.

-Sobre el origen de esta tradición se ha vertido mucha labia…

“Para mí está claro. Nació con el vino. Y, sin querer, hemos creado una cultura que es única en el mundo”.

-¿Cuál es el menú típico?

“El menú verdadero está compuesto por las garbanzas, el queso de cabra o de oveja, una carne fiesta y un pescado salado, con un buen escaldón. Luego, el guachinche ha ido evolucionando”.

-Tanto es así que ha habido que regularizar el sector…

“Lógico, porque hay mucha competitividad. Y no puede ser que se conviertan en restaurantes”.

-También ocurre al revés, que tascas, tabernas y restaurantes utilizan la denominación como reclamo…

“Los genuinos guachinches están identificados con una V [vino de cosecha propia] en una placa”.

-Sin menospreciar a nadie.

“Por supuesto que no. Hay un lugar para cada ocasión”.

-¿Acostumbras a reflexionar delante de un vaso de vino?

[Risas] “¿Yo? Sí. Reflexiono cantando. He tenido la suerte de compartir momentos de alegrías con los amigos durante muchísimos años. Hemos hecho recorridos maratonianos”.

-Llegamos a visitar cuatro guachinches  en un mismo día…

“Tuvimos un resbalón”.

-Intentabas rescatarme de un matorral escurridizo y besaste la tierra.

“Jajaja… Eso fue arriba, en casa de…”.

-Es igual. Van a pensar que estábamos cargados…

“¡Llevábamos una sandunga!”.

-En El Moral aterricé sin avisar a la torre de control…

“¡Tremendo!”.

-No fue por culpa del vino…

“No, qué va. Tropezaste cuando salías de un guachinche”.

-La gente que se mueve en este ambiente es muy agradecida, ¿no?

[El lenguaje corporal es elocuente] “No olvidemos que la esencia de los guachinches es la familia. Además, entre los clientes se establecen vínculos de respeto y de amistad”.

-Se estila eso de invitar a una cuarta…

[Sus ojos desprenden chispas] “Hemos disfrutado una barbaridad. Te despides con la promesa de volver pronto”.

-Acabamos de probar algo que creíamos que eran papas arrugadas…

“Delicias de gofio”.

-¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento?

“El guachinche es una caja de sorpresas. Se ha ido innovando constantemente”.

Rafa Lutzardo

-¿De qué más podemos hablar?

“Bueno, de ti se han enamorado algunas”.

-¿Dónde están?

“No sé. Con una de ellas te dedicaste a reivindicar los derechos de la mujeres, dejó al novio y se fue contigo”.

-Simpatizamos, pero no intimamos. Su acompañante era de risa. No la hacía reír.

“Jejeje… ¡Ay!”.

-¿Qué te pasa?

“Tus ataques de risa. Una vez casi llaman a los servicios de emergencias”.

-Si te cuento la causa saltas por los aires.

“¡Venga!”.

-¡Ni borracho!

“Se lo preguntaré al peluche”.

Publicado el por DNM en Entrevistas, Vídeos ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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