“Hay quien se cree que el arte es tullirte de frío”

José Antonio Jiménez Martín, músico


José Antonio Jiménez Martín, músico

Me apetece aprender salsa. ¡A ver si mojo! Eso de que la música amansa a las fieras no va conmigo. Soy un cantamañanas. A este ritmo, de tantos arañazos pareceré un pentagrama. José Antonio sí que sabe. Domina la percusión como casi nadie.

-Entonces, ¿estos son tus instrumentos?

“Sí”.

-¿Y la caja?

“Estoy sentado en ella [ríe y hace una demostración]”.

-¿Desde cuándo te dedicas a esto?

“Profesionalmente, desde los 18 años. Antes era el típico jovencito que hacía incursiones en todos los estilos de música. De pequeño, mi madre me llevó al médico en una ocasión porque pensaba que era hiperactivo. Estaba todo el día tocando en todos los lados, hasta durmiendo. Me compraron un bongó y ahí fue cuando empecé. Y la verdad es que me ha ido muy bien. No me quejo. Soy de los pocos privilegiados que han podido vivir de la música, disfrutar en los escenarios y compartir experiencias con gente como Celia Cruz, Cheo Feliciano, Rubén Blades, Roberto Blades… Bueno, una infinidad de artistas”.

-¿Qué te ha enseñado Rubén Blades?

“A ser humilde. Mira, Rubén y Roberto Blades vienen de una familia humilde y son muy cultos. La música la utilizan para proyectar la cultura, como intento hacer yo, modestamente. Que no todo sea tenderete, fiesta y tal… Rubén Blades ha sido un tipo que ha llevado la música mucho más allá. Casi fue presidente de Panamá, es un señor que tiene la carrera de Derecho y como compositor, espectacular, brutal… En sus canciones proyecta mensajes y critica sus propios ideales”.

-Celia Cruz…

“¡Ah! Celia Cruz ha sido algo importantísimo en mi vida. Denota alegría. Y yo soy igual [sonríe], me entrego a tope y soy feliz. Tuve la dicha o la desdicha de conocer la última etapa de su vida. Ver a una persona enferma, con su edad y tal, que cuando suena la música se pone de pie y agita el pañuelo [imita el gesto]… Eso para mí es el clímax en la vida de un artista. Aparte de su sabiduría… Tuvimos bastantes conversaciones [tono evocador]. Doña Celia dejó un legado relevante en Canarias”.

-¿Qué sentías?

“[Desata su pasión] “Son momentos en los cuales uno está tocando y a la vez tiene la sensación de que está soñando. Estás ahí como…, con esa sensación rara. También me ocurrió con el trompetista americano Dizzy Gillespie. Especialmente, con Celia Cruz y él”.

-¿Dónde has actuado?

“A Venezuela fuimos para un par de actuaciones y estuvimos un mes y pico. ¡Un éxito! Y nos marchamos a otro sitio. En esa época estaba en Guayaba, orquesta de la cual fui fundador.  He actuado en Londres, en Madrid, Barcelona… Y acabo de llegar de Sevilla”.

-¿Cuál es tu estilo?

“Ahora mismo, me desenvuelvo entre el flamenco y la salsa, que es con lo que me siento más identificado. En el jazz puedo aglutinar más cosas, pero donde realmente estoy bien es en la música con raíces profundas”.

-¿Qué posibilidades te ofrece la cultura en Tenerife?

[Carraspea] “Sobre eso hay mucho de qué hablar. Hay una ignorancia brutal. Cuando se mira al artista se le falta al respeto de entrada, porque no es algo bien visto por lo general. Se creen que el arte es tullirte de frío. Hace poco estuve reunido con el jefe de la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social, don José Trasobares, con quien hemos llegado a un acercamiento interesante”.

-¿Sobre qué asunto?

“Cuando vas a actuar a un local, desde el portero hasta el camarero están en nómina. En cambio, el artista se paga su Seguridad Social, batalla las condiciones… No se le valora. Claro, el Estado presupone que todos los artistas somos unos números uno, que ganamos tanto dinero que evadimos impuestos a paraísos fiscales y que poseemos mansiones en otros países…”.

-También te expresas con el diseño…

“Es otra faceta. He diseñado un montón de carteles y portadas de discos. Me encargaron una creación para Ziggy Marley, hijo de Bob Marley, y al final hubo un simpático intermediario que fastidió la historia. Quiso pasarse de listo y su madre, Rita, le cortó el rollo. Me hacía ilusión ese proyecto, pero no salió… Lo último que he hecho ha sido para S & C, una banda de salda de aquí que suena muy bien, y uno de los grupos con los que colaboro: Tony del Cielo y el Conjunto Carretera”.

-¿Tienes otros ingresos económicos?

“Estoy intentando direccionarlo todo a la música, porque es donde soy feliz realmente. Ahora son malos tiempos para la publicidad y el marketing. Trabajo hay un mogollón, el problema es el cobro. Me quita mucha energía ir detrás de los clientes”.

-Hay artistas que viven de la imagen…

[Arruga la cara] “El arte se ha convertido en el mercadeo de imagen de muchos artistas”.

-[Aprovecho un descuido para ocupar su lugar ante los tambores] ¿Puedo?

“Por supuesto”.

-[Palpo con delicadeza, como si acariciara un pandero] La imaginación se me va por el camino de la sensualidad….

[Risas] “Con más motivo”.

Contacto: ritmoenelcorazon@gmail.com

Publicado el por DNM en Entrevistas, Vídeos ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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