“Intento engatusar a la momia para que me hable”

Agustín Gajate Barahona, periodista y escritor


Si alguien de mente espabilada se acuesta con la sensación de que no ha aprendido algo, lo más probable es que le cueste dormir. Agustín despierta mi curiosidad. Ha escrito un poemario en guanche. Achicaxna xaxo agual. Palabra de momia paria (editoriales Aguere e Idea) contiene nueve páginas en blanco. Son los silencios del conocimiento, que hablan por sí solos.

-¿El idioma guanche existe realmente?

“Sí. ¿Tú no vas a echarte un vaso de vino a un guachinche?”

-De vez en cuando…

“El origen exacto no lo sabemos. Lo que conocemos es que se ha estructurado con raíces guanches. Gua viene de descendiente o hijo de. Chin puede ser de tierra y che es de tierra o de cortar. El resultado de la unión significa lugar para la gente de aquí. Es una palabra que se utilizaba coloquialmente, pero no la veías escrita hasta hace pocos años”.

-¿El guanche no era solo de Tenerife? 

“Vale, ese es un criterio que se ha adoptado. Pero los habitantes de Tenerife se llamaban entre ellos bincheni. Entonces, el guanche se utilizó como genérico para definir a la población que estaba en las islas antes de la llegada de los europeos. Lo que pasa es que,  por aquello del pleito, en algunas se consideraba que el término guanche estaba referido a Tenerife. Los únicos que conservan el gentilicio son los gomeros: gomeritas o gomerian. Los herreños era bimbaches; los palmeros, benahoarita o auarita…”

-Eran majos los de Fuerteventura, ¿no?

[Risa] “Se escribe maho”.

-¿Cómo la cerveza? ¡Ah, no! Es Mahou. Cinco estrellas, no siete…

“Curiosamente, la o no está en el alfabeto guanche”.

-¿Lanzarote?

“Lanzarote y Fuerteventura estaban unidas, junto al archipiélago Chinijo. Hace unos veinte mil años, el nivel del océano Atlántico era mucho más bajo y formaban una isla”.

-¿Gran Canaria?

“La única acepción que existe es guanartemi. No es lo mismo que el guanarteme, que era el mencey. Guanartemi es descendiente de noble linaje”.

-¿Cómo se fermentó la cultura?

“Durante más de mil años, desde que cayó el imperio romano hasta que llegaron los normandos y demás, no existen indicios de que hubiera contactos con otra cultura, ni europea ni africana. Eso permitió que se moldeara una idiosincrasia exclusiva, que se separa del alírico bereber. Con mil años se formó el castellano a partir del latín vulgar”.

-¿En las transcripciones se ha adulterado el significado de las palabras?

“Yo no diría adulteración. La recopilación la hacen autores diversos. Cada uno lo interpreta a su manera”.

-Hay términos que la Real Academia Española tarda años en reconocer…

“Efectivamente. Fíjate que la Real Academia establece que un vocablo no ha quedado en desuso hasta que transcurren quinientos años desde la última vez que se utilizó. El cambio de significado tiene su razón de ser. Y te lo voy a explicar con la palabra que da título al libro: achicaxna. La traduzco como paria. Hoy se emplea en medianías para llamar la atención de las cabras que se escapan del rebaño…”

-¿Las cabras lo entienden?

[Risas] “Hombre, yo creo que las cabras entienden el grito. Si no, después van el perro y la piedra…”

-El tonique…

“Tenique, aunque realmente sería chenique”.

-¿Por qué se usan tantas zetas y haches intercaladas? Hay hasta eñes…

“Piensa que la gramática de Antonio de Nebrija se publicó 1492”.

-El creador de la gramática española…

“Y el primero en el mundo que de una lengua romance creó una gramática y se olvidó del latín. Hizo un grandísimo trabajo de simplificación. Claro, los símbolos alfabéticos tenían asignados un determinado tipo de sonido. La gama consonántica de los guanches era muy rica”.

-¿Y la acentuación?

“No había signos de interrogación ni de exclamación. Cuando se acentúa algo es con sentido admirativo”.

-¿Cómo se te ocurrió publicar este libro?

“Estaba con la idea de escribir una novela ambientada en la época en la que el ser humano dejó de ser nómada para construir las primeras civilizaciones. Buscaba lenguas antiguas que me describieran cómo se expresaban y me detuve en el guanche. Mientras escribía en español iba investigando y, cuando terminé de revisar los diccionarios, conté 1.088 palabras. Me propuse averiguar si se podían asociar”.

-¿En cuánto tiempo?

“Empecé a principios de agosto [de 2012] y lo entregué al editor en enero. Unos seis meses”.

-Veo que el hilo conductor es una momia…

“Es una metáfora de lo imposible. La intento engatusar para que me hable de su mundo”.

-A lo mejor te responde si le planteas una moción de censura…

[Risas] “Es posible. Me muevo en un espacio de tiempo indefinido”.

Publicado el por DNM en Entrevistas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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