La diana erógena

Para acertar en la diana del placer femenino, hay que afinar la puntería y dedicar la intención de la acción a cinco zonas ocultas visibles:

Labios. En la formación de la cara del ser humano, durante el proceso de gestación, tres piezas del puzle encajan en el centro del labio superior, debajo de la nariz, y forman un surco: fíltrum o arco de Cupido. Ahí se concentra una gran variedad de terminaciones nerviosas, por lo que su estimulación dispara la producción de oxitocina, la misma hormona que libera el orgasmo.

Mandíbula. Uno de los cinco tipos de mecanorreceptores, los corpúsculos de Pacini son receptores sensoriales que responden a las vibraciones rápidas y a la presión mecánica profunda. Expelen endorfinas.

Lengua. La punta está repleta de nervios que intervienen en la secreción de serotonina y dopamina, unos neurotransmisores vinculados a los procesos de enamoramiento que contribuyen al pleno disfrute sensual. En la variedad reside el gusto.

Cuello. Acariciar el cuero cabelludo a la altura de la nuca exalta el goce.

Clavícula. Recorrer lentamente el camino hacia el centro con los labios aumenta progresivamente la pasión.

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El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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