La erótica del poder

La política y el sexo no son extraños compañeros de cama. Los revolcones –metafóricos o no– han forjado la leyenda de la erótica del poder. Desde que Cicciolina llegó a parlamentaria en Italia, muchas han sido las correrías.
Ahora, una directora de películas pornográficas pretende sentarse en un escaño del Partido Liberal Demócrata en el Parlamento de Westminster después de las erecciones del 6 de mayo. En su etapa universitara, la activista feminista Anna Arrowsmith, de 38 años, escribió una tesis en la que reclamaba cambios en la industria para contentar a las mujeres.

En las municipales de 2008, la actriz porno Milly D’Abbraccio (Partido Socialista) tapizó Roma con su culo y un mensaje en el que animaba a los electores a votar por caras nuevas.
En una parodia de las promesas electorales de boquilla, la candidata al Senado belga Tania Dervaux ofrecía felaciones a sus votantes.Si Bill Clinton ha pasado a la historia por su oratoria, Arnold Schwarzenegger institucionalizó la doctrina de la musculatura. El actor natural de Austria rivalizó por la gobernación de California con Mary Carey y el pornógrafo Larry Flyn, editor de la revista Hustler. La actriz de cine x promovía el intercambio de pistolas por películas porno. Orgasmos contra Terminator. ¡Hay que joderse!
Célebre es la aventura de Itamar Franco con una modelo que permaneció a su lado sin ropa interior en el carnaval carioca. El presidente brasileño oteaba el tradicional desfile de las escolas de samba. Los fotógrafos captaron imágenes de la chica con el pájaro al aire y abrazada al ingeniero civil de 63 años, divorciado. Posteriormente, él la telefoneó, sin intuir que la conversación estaba siendo grabada por emisoras de radio y televisión. Como para fiarse.
La joven Verónica Costa ganó popularidad al participar en festejos eróticos en los que causaba furor un voluptuoso baile. Concejal de Río de Janeiro, esta muchacha no ignoraba cómo calentar los debates.
La diputada peruana y bailarina Susi Díaz confesó que en varias ocasiones copuló en su oficina del Congreso. La primera vez lo hizo en el baño, para cumplir una fantasía. Luego fue porque le traía suerte. ¡Así da gusto!
No muchos políticos se desnudan para cumplir una promesa. Son más los que quedan en evidencia al apostar con prepotencia, como aquel candidato neozelandés que caminó por una calle de Auckland en tanga y pintarrajeado. El verde Keith Locke acató a medias el pactado castigo por perder las elecciones legislativas ante el liberal Rodney Hide.
La mente de Silvio Berlusconi es el patio donde zanganea el diablo. El apoderado italiano desempolvó sus “armas de galán” para conquistar a Tarja Halonen, presidenta de Finlandia, que cedió a Parma la sede de la Agencia Europea de la Seguridad Alimentaria. Il Cavaliere esquivó la cortesía con ordinaria vulgaridad. Y durante su tercera investidura fue interceptado en el Parlamento un papel con cariñoso mensaje a dos diputadas del Pueblo de la Libertad.
Los tiempos modernos traen una portentosa herramienta de trabajo que conviene emplear con el debido respeto. Miguel Ángel Pérez Huysmans, Manuel Troitiño y Colomán Trabado –tres legisladores del PP que veían material porno (en el terminal que la Asamblea de Madrid presta a sus electos) mientras una representante de la oposición intervenía en la tribuna– personifican ese cambio de conducta que procede reparar para no ultrajar el progreso.
El senador paraguayo Armando Espínola, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), incurrió en la “ligereza” de distraerse con un flirteo cibernético durante la sesión en la que se rechazó un proyecto de ley sobre salud sexual.
Un miembro de la Cámara de los Comunes británica penetró en las entrañas de la soberanía nacional sin luz ni taquígrafos, pero con máquina de fotos. El diputado laborista Nigel Griffiths se puso a disposición de una mujer, que no era su esposa, en un despacho de Westminster. Y la ministra del Interior, Jacqui Smith, se quedó en bragas: su marido pagó material pornográfico con dietas.

» Postura explícita de una alcaldesa

Los tiempos modernos traen una portentosa herramienta de trabajo que conviene emplear con el debido respeto. Miguel Ángel Pérez Huysmans, Manuel Troitiño y Colomán Trabado –tres legisladores del PP que veían material porno (en el terminal que la Asamblea de Madrid presta a sus electos) mientras una representante de la oposición intervenía en la tribuna– personifican ese cambio de conducta que procede reparar para no ultrajar el progreso. El senador paraguayo Armando Espínola, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), incurrió en la “ligereza” de distraerse con un flirteo cibernético durante la sesión en la que se rechazó un proyecto de ley sobre salud sexual.
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El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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