“La memoria histórica es una reparación moral”

María Eugenia Rufino Morales, alcaldesa de Salobreña (Granada)


Ochenta años después del golpe de Estado nacionalista y de la detención del último alcalde republicano de Los Realejos, Francisco Morales Molina, una de sus nietas abre las puertas del Ayuntamiento de la villa de Salobreña a DIARIO DE AVISOS. Cuando estalló el conflicto fratricida, la madre de María Eugenia Rufino Morales y su hermana Milagros se trasladaron a este municipio de la provincia de Granada. Y aquí siguen. Eran once hermanos. El resto de la familia permanece en el norte de Tenerife, donde la regidora de Salobreña, del PSOE, siente que están sus raíces. “Ahora, quizá más vivas que antes por el hecho de haber sido a mí a quien le ha tocado contar la historia de mi abuelo”. Desde muy pequeña, su madre le hablaba de los problemas que padecieron en  la casa. “Siempre ha habido mucho miedo a contar lo que ha pasado y eso es algo generalizado”, evoca la alcaldesa. “Han establecido una especie de pacto de silencio”.

Al terminar la EGB, el primer ciclo de educación, la madre de María Eugenia la subió a un avión junto a su hermana, un año menor, y las mandó un mes entero a Canarias. “Conocí a mi abuelo y a mi abuela con apenas dos años y no lo había visto nunca más. Sabía de su vida por mi madre y mi tía”.

El mismo día que llegó a la isla, su abuela la llevó a ver al abuelo, que estaba postrado en una cama, y al siguiente falleció. “Aquello fue para mí como una señal. Parecía que estaba esperando a que le diéramos el último beso y asistiéramos al entierro”. En ese momento “no lo entendía muy bien”.  Aquel despliegue de banderas republicanas, las coronas, el canto de la Internacional y el gesto de la gente hacia la figura que representó Francisco Morales se grabaron en las retinas. Ya metida en política le entraron ganas de profundizar en la historia. Muchos años después, a finales de los noventa, viajó de nuevo a la tierra de su antepasados y se propuso cumplir una “deuda moral” en forma de relato. Comenzó a indagar y a recoger testimonios. “Mi tía Venus, de las mayores de las hermanas, vivió de forma muy directa el cautiverio de mi abuelo. Le servía la comida por una ventanita”.

El escrito lo presentó a un concurso y fue premiado. La publicación del libro removió conciencias. “Me conmueve realmente comprobar que hay muchas personas que se identifican y me emociona encontrar a alguien con una historia igual o peor”.

Rufino Morales da por satisfecho el gran objetivo de su empeño: “Colocar la memoria en el lugar que se merece, que no es otro que la dignidad”.  En este tiempo, sus progenitores le transmitieron “el valor más grande” que pueden  heredar los hijos: la bondad. “En torno a ese servicio al prójimo deberíamos movernos en todas nuestras acciones y, a partir de ahí, observar principios tan esenciales como la libertad y el respeto”. Su abuelo es “el botón de muestra de aquello que afectó a tantísimas familias” españolas. A su juicio, “reconocer el sufrimiento a consecuencia de la represión no es hurgar en la llaga, sino cerrarlas y que las heridas del olvido cicatricen sin rencor.

“Nueva política no es cambiar de criterio según nos vaya interesando”

“Los tiempos han cambiado de manera vertiginosa y quizá no estemos digiriendo que hay otras maneras de hacer política”, reflexiona María Eugenia Rufino Morales. La alcaldesa de Salobreña discrepa del concepto actual de “nueva política”, porque no comparte que “se cambie de opinión o criterio según nos vaya interesando”.

“Encuentro una similitud en el carácter y los rasgos de las personas”

Las semejanzas entre  Salobreña y Los Realejos son asombrosas. “Encuentro una similitud sobre todo en las personas”, resalta María Eugenia Rufino Morales. “El carácter de la gente de Canarias, particularmente de Los Realejos, y la de Salobreña es muy parecido. Nos unen afinidades en los rasgos físicos y hasta en el sentido del humor”. El clima y la agricultura  de la Costa Tropical (el  litoral de Granada) e incluso la configuración geomorfológica hermanan estas dos villas. La veneración de la  Virgen del Carmen es otra característica en común. El Teide constituye para Los Realejos lo que Sierra Nevada para Salobreña, con un microclima (320 días de sol al año y una temperatura media de 20 grados) que abona el campo para el cultivo de frutos subtropicales: aguacates, chirimoyas, mangos,  papayas… Por si fuera poco el mimetismo,  hay plátanos para el consumo interno. Salobreña mira al mar desde la cumbre, con un castillo árabe en la vega de cañas de azúcar.

La primera alcaldesa en 25 años, al frente de una corporación de mayoría femenina

Tras las elecciones locales del 24 de mayo de 2015, una mujer tomó el bastón de mando de Salobreña después de 25 años. María Eugenia Rufino Morales dirige una corporación con una composición de mayoría femenina. La alcaldesa confiesa que en su agenda hay “un montón de cosas” que todavía no se han concretado. Pero, “para ser honesta” con su equipo de gobierno y los trabajadores municipales, recalca que ha sido uno de los periodos más provechosos. “Hemos conseguido finalizar la remodelación del castillo, nuestro buque insignia, un monumento cuyas diversas fases de construcción trascurren entre los siglos XIV y el XVI. El descubrimiento de unos baños árabes le otorga un valor patrimonial que en la provincia de Granada solo está por debajo de la Alhambra”. El proyecto estrella es el desarrollo hotelero. “Salobreña tiene una zona de primera línea de playa que está sin edificar a pesar de que desde hace 20 años está recogida en el plan general de ordenación urbana. Las obras marchan a un buen ritmo”. Aun así, su prioridad es la gestión en el área social, donde se ha triplicado el presupuesto. “Eso es lo que más me importa”, enfatiza.

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Publicado el por DNM en Entrevistas, Vídeos ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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