Lili y Chona

Lili Quintana, actriz. / El guiño

Antes que Chona ya existía Lili Quintana, una actriz con muchas tablas que no sucumbe a los excesos de la fama. No la arrastra la corriente. Se deja llevar.

-Tic, toc…
[Risa] “¡Ay, el Tik Tok!”.

-¡Un fenómeno social!
“A mí me llegaban tiktoks de esos. Yo ni siquiera tenía la aplicación. ‘¡Qué gracioso!’. Y al cuarto día de estar confinada en casa recibí uno de India Martínez. Después, Pastora Soler… Se lo conté a Blas Cantó, que es muy fan de Chona, y me dijo: ‘Claro, es que tenemos que hacerlo los famosos’.  Él hizo uno y ya me instalé la aplicación. De repente me vino uno de Thalía, desde México. Siguieron cantantes, actrices… ¡Increíble! Pinché en el hashtag [etiqueta] y a día de hoy hay 654 millones y medio de visualizaciones. ¡Una barbaridad! Un día, una jovencita imitó a Chona y tuvo como tres millones de visualizaciones. ¡Una pasada!”.

-Por eso Donald Trump quiere cerrar la aplicación. Se le va de las manos…
[Carcajada] “Porque está ahí la Chona a tope”.

-Has hecho las Américas sin moverte de Canarias…
“Me han hecho un montón de entrevistas en Latinoamérica. Por lo visto, soy superconocida. Quisieron familiarizarse con la actriz que estaba detrás y, a partir de ahí, tengo setenta y pico clubs de fans”.

-¿Por Chona o como Lili?
“Más como Lili Quintana. En todos los países hay uno”.

-¿En qué se parece el personaje a la persona?
“Ojalá me pareciera más a ella, en el carácter y eso. Sin pelos en la lengua, con la verdad por delante. Es descarada, no ordinaria. Como lo ven muchas familias, se ha ido a un humor más blanco. A Chona la rebajaron bastante”.

¿De dónde surgió la inspiración para interpretar el papel?
“Salió de una idea de Ramón Rodríguez, el director del programa, a la que íbamos dando forma y, luego, la chica del vestuario aportó esa imagen tan de Chona, con la coleta y los pechos prominentes. Fue una creación del equipo. Los guiones son de él”.

-¿Y Mario?
“Mario entró en escena cuando a Ramón se le ocurrió poner a Chona en una situación determinada, porque todo giraba en torno a ella”.

-¿La dichosa muchacha es agotadora?
“Tenía alrededor de sesenta páginas semanales para aprenderme. Pero no he dejado de hacer teatro. Solo un año no pude coger un proyecto porque me sentía desbordada. En realidad, siempre he estado con una pierna fuera de la televisión”.

-¿Qué situación te ha hecho más gracia?
“¿De Chona?”.

-Sí.
“Pues, un sketch que recuerdo mucho es el del McDonald’s. Me acuerdo de que lo hicimos en Santa Brígida [Gran Canaria]. El público se caía de risa”.

-¿De complicidad, de sentirse la gente identificada?
“Probablemente. Una que te ofrece el menú y la otra que no entiende lo que es un Happy Meal. ¡Boberías de esas! La historia de amor con Mario fue muy bonita y potente”.

-Con un final trágico...
“¡El pobre Mario! A lo Woody Allen. ¡Socorro!”.

-¿Marcas las distancias?
“Nunca me ha molestado que choneen por la calle. Siempre he sido muy normal y entregada. Al acabar los programas, me bajaba y me quedaba una hora sacándome fotos y abrazando a la gente. Quienes me hayan querido encasillar, ¡allá ellos! No es mi problema”.

-Ese contacto directo se ha ido al garete…
“Desgraciadamente, lo veía venir desde lo de Wuhan. Me volví loca. Intuía que se avecinaba algo grave”.

-Se burlaban, seguro…
“Sí. ‘Esto es una gripe, mi niña’. Incluso entre mis propios compañeros. Muchas veces ni me acercaba o estaba lavándome las manos constantemente. ‘¿Qué te pasa, Lili? Estás obsesionada’. ¡Y mira!”.

-Actriz desde 1989. ¿Y antes?
“Estudié Peluquería en Formación Profesional. Estuve en un grupo de teatro aficionado desde que era niña. Me lo tomé muy en serio. Ganamos premios. Se llamaba Tatagua. Estaba decidida a ir a Barcelona y no pude. Mientras estudiaba, en el Centro Insular de Cultura, del Cabildo, me apunté a un taller de teatro. En 1989 cobré por primera vez. Ya me sentí profesional. Seguí por ahí y llevo 32 años. No llegué a ejercer de peluquera”.

-Sin un pelo de tonta…
“¡Total!

-Más de treinta montajes teatrales: Tres mujeres, El galán fantasma, La ratonera, Don Mendo el musical
“Ahora mismo estoy con tres montajes a la vez: con Mario Vega, uno de los grandes en Canarias, Clapso Producciones y pronto retomaremos la gira de la obra Tres mujeres, de Ramón Rodríguez. ¡Muy interesantes!”.

-Y la televisión…
“La temporada [en la autonómica], hasta diciembre”.

-Has sido presentadora...
“Empecé en Televisión Española, con Paco Moreno. Era el jefe de Informativos y me fue a ver a un espectáculo, Soy lo prohibido, un cabaret con Clapso, junto a Mari Carmen Sánchez y Blanca Rodríguez. Era un acontecimiento teatral. Las tres presentamos en 1999 la gala de la reina de Las Palmas de Gran Canaria. Paco me llevó a un programa de carnaval, de reportera. Años después me reclamó para la autonómica”.

-¡De cine!
“He intervenido en varias películas. Hombres de leche, de David Pantaleón, no se ha estrenado. Se ha retrasado unos meses por la pandemia. La tribu de las 7 islas, de Armando Ravelo, y Óscar, una pasión surrealista, de Lucas Fernández”.

-¿Qué viene de camino?
Tacones prohibidos, un monólogo con Clapso”.

Publicado el por DNM en Entrevistas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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