Pedro Sánchez, presidente por accidente

Pedro Sánchez, en marzo de 2017, durante un acto en La Laguna. / Andrés Gutiérrez
El PP y el PSOE son las caras de una moneda. No es esta una aseveración despectiva, sino descriptiva. Dos puntales del sistema democrático español se tambaleaban. Había que hacer un esfuerzo para enderezarlos y consolidarlos antes de que la estructura institucional cediera a las presiones de fenómenos envolventes. Las encuestas surgían como grietas en el techo electoral y el suelo temblaba demasiado. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez entraron por separado en un estado de pánico. Se saludaron, intercambiaron miradas, suspiraron y resollaron al unísono. Sonrieron con gesto de interrogación: “¿Estás pensando lo mismo que yo?”. Comprendieron que las sombras de Albert Rivera y Pablo Iglesias crecen cuando el sol declina. Afrontaron un dilema: ahora o nunca. La sentencia del caso Gürtel los condenó a entenderse, implícitamente. “Voy a tener que plantear una moción de censura”, balbuceó Sánchez. “¿Cuándo te viene bien?”. Rajoy enmudeció. “¡Dime algo!”, insistió. “¿Qué te parece si esperamos a que el PNV avale los Presupuestos?”, sugirió el presidente del Gobierno. “¡Ah, vale!”, asintió. “Asegúrate de que no me voten, que ya siento vértigo”. El guion adoptó un giro quijotesto. Hubo que improvisar. “¡Dimite y esto habrá terminado!”, imploró Sánchez a punto de perder el equilibrio. Rajoy se refugió en el restaurante Arahy, que en indio americano significa cambio. El que cortaba el bacalao comió atún rojo a dos kilómetros del Congreso. Soplaron a los medios de indigestión que Rajoy y su equipo “se pimplaron dos botellas de güisqui tras un almuerzo de ocho horas”. Ni de coña renunciaba al cargo para quedarse un rato con el roto. Eso sería prolongar la agonía. Asumió que debía apresurar el paso y que no fuera en falso: ir a la oposición para tomar impulso desde la regeneración. Al contrario, Sánchez necesita el calor de los focos para no quemarse. Así que le dejó las llaves de La Moncloa debajo del felpudo. El nuevo inquilino estacionó el Peugeot 407 de 2005 para estrenar el Audi A8 del parque móvil oficial.

El 18 de diciembre de 2013 arrancó su viejo vehículo en Don Benito (Badajoz), en un periplo por el camino de la constancia. Meses después viajó a La Laguna en avión. Era un diputado madrileño del montón y poca gente conocía las verdaderas intenciones. Sus movimientos tácticos y verbales lo insinuaban, pero solo un reducido círculo estaba al corriente. Al DIARIO DE AVISOS le llegó la onda y se puso en contacto con él a través de sus enlaces. “La política de hoy la harán líderes valientes”, tituló el periódico la entrevista que publicó el 2 de marzo de 2014. Ni tiburón ni delfín: “Libre, autónomo y valiente”. Ante la “gran oportunidad” que supone el proceso de participación directa de la militancia en la renovación de los órganos del PSOE y de los simpatizantes en la decisión respecto a la candidatura a la jefatura del Ejecutivo, Pedro Sánchez anticipó: “Eso exige que el Partido Socialista hable no tanto de un liderazgo como de liderazgos compartidos, colectivos. La democracia interna no es una cuestión accesoria”. Lo que le sobraba al PSOE: “La complacencia. A nosotros nos define la rebelión frente a la injusticia. Nos falta poner encima de la mesa propuestas, alternativas”.

El ciudadano Pedro Sánchez Pérez-Castejón contó que había trabajado como autónomo y que sufrió el paro. Se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense, y es doctor en Economía y Empresa por la Universidad Camilo José Cela, donde ejerció de profesor asociado. En una compañía financiera de Estados Unidos ganó unas perrillas como chico de los recados. En Bruselas cursó un máster en Economía Política Europea. La afición por el baloncesto la aprendió en el instituto Ramiro de Maeztu. Jugó en el Estudiantes hasta los 21 años.

Su padre, Pedro, fue gerente del Instituto Nacional de Artes Escénicas y Música durante el mandato de Felipe González. Su madre, Magdalena, funcionaria de la Seguridad Social. Está casado con Begoña Gómez, directiva de una empresa que capta fondos para ONG. Ella constituye “un soporte que compensa el desgaste acumulado”. Aparte de la “profesionalidad”, la califica de “positiva y constructiva”. Los casó, en 2006, Trinidad Jiménez en el Ayuntamiento. Ainhoa y Carlota son sus hijas. En 1993 se afilió en la agrupación socialista del barrio de Tetuán. Asesoró a la ejecutiva federal entre 2000 y 2004, con José Luis Rodríguez Zapatero, y estuvo de concejal hasta 2009, cuando ocupó el escaño del exministro de Economía Pedro Solbes. Alfredo Pérez Rubalcaba lo integró en su equipo de la campaña de 2011. En 2013 volvió a la Cámara baja de las Cortes para sustituir a Cristina Narbona, la actual presidenta del PSOE.

“Quiero cambiar el partido para transformar España”, declaró en julio de 2014. Días después se impuso en las urnas a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. Ya como secretario general, en mayo de 2015 dijo: “Necesitamos un Gobierno en Madrid consciente de lo que representa Canarias”. También afirmó: “Hay un consenso amplio y espero que se abra la reforma del Estatuto. Queremos que se restablezcan derechos que son fundamentales para los canarios. Carece de sentido que se recorten 800 millones en inversión anual”. Entregó su acta de diputado en octubre de 2016 para evitar investir a Rajoy, tras haber sido defenestrado semanas atrás en un grotesco Comité Federal. Al grito de “Yo soy la única autoridad”, Verónica Pérez, máxima dirigente en Sevilla, aplacó a Pedro Sánchez. No arrojó la toalla. El 22 de mayo de 2017 ganó a Susana Díaz (40%) y Patxi López (9,91%) con casi el 50% de los sufragios. En Canarias recogió una excelente cosecha, producto de una siembra abonada principalmente en la fructífera parcela de los Adelantados. A la ejecutiva se incorporó el tinerfeño Héctor Gómez, secretario de área de Relaciones Internacionales, y postuló al grancanario Ángel Víctor Torres para la dirección regional.

Previamente, el 28 de marzo, prorrumpió: “No hay ni buenos ni malos socialistas. Hay buenas y malas conductas. A las bases no les gustó cómo se depuso a un secretario general elegido por la militancia”. El aspirante pregonó que pagó “un alto precio” por ser “coherente”. Apeló al “corazón de los progresistas” para acabar con la España “de blanco y negro”. Animó a contemplar más el futuro y menos el pasado, porque “la gente vive con angustia el presente”. El porvenir llama a la puerta. ¿Qué desea? Salud, suerte, diálogo, mesura y compostura.

 

En esta entrevista, publicada el 2 de marzo de 2014, Pedro Sánchez aún no había anunciado su candidatura a la secretaría general del PSOE.

 

 

 

 

 

 

 

Aquí, el 11 de julio de 2014, hacía campaña para las elecciones internas del partido frente a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias.

 

 

 

 

 

 

 

El 6 de mayo de 2015 era secretario general del PSOE, en su primera etapa. Dimitió en octubre de 2016 y regresó en junio de 2017.

Publicado el por DNM en Crónicas, Vídeos ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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