Presupuesto que sí

Mariano Rajoy, en un mitin del PP en Tenerife. / El guiño

Hay casualidades que son causalidades. No por azar del destino, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de NC, Román Rodríguez, han firmado el acuerdo que permitirá salvar los Presupuestos Generales del Estado de 2017 el Día de Canarias, en el palacio de la Moncloa. A la cita acudieron, además, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro; el diputado Pedro Quevedo y el líder regional del PP, Asier Antona, en agradecimiento a sus sus “intensas gestiones”. Hasta aquí, lo que ya se conoce, después de que, el domingo, la ejecutiva del referido partido de pensamiento de izquierdas y sentimiento nacionalista ratificara el pacto por unanimidad. Ahora viene lo que se trató entre bastidores. Detrás de la escena, Rajoy y Rodríguez marcaban la pauta a los negociadores. Según le consta al DIARIO, ambos se reunieron en secreto a principios de mayo en el hotel Santa Catalina, de Las Palmas de Gran Canaria. El fin de semana del viernes 5 y sábado 6 coincidieron los congresos insulares del PP en Gran Canaria y Tenerife con el cuarto de Nueva Canarias. El 17 de marzo había sido reelegido Antona. En aquella ocasión asistieron la vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, y la presidenta del Congreso, Ana Pastor. Rajoy se reservaba para la segunda fecha: quería hablar en persona con Rodríguez. Le prepararon un encuentro, con Antona de testigo, para la noche anterior al viaje a Tenerife. Ahí, en esa habitación,  puso las cartas sobre la mesa y  Román Rodríguez se convenció de que no iba de farol.  El efecto inmediato fue la constitución de una comisión de trabajo: Soraya Sáenz de Santamaría, Cristóbal Montoro y el secretario de Estado de Presupuestos, Alberto Nadal, de un lado, y Pedro Quevedo y Fermín Delgado, coordinador del grupo parlamentario canario de NC, del otro.

Ya hubo contactos antes de que Rajoy cerrara la vía del PSOE, dadas las enormes dificultades derivadas de la crisis interna en ese partido.  El 13 de diciembre, una delegación de políticos canarios estaba en Madrid con motivo del debate de toma en consideración de la propuesta de reforma del Estatuto. Román Rodríguez se apuntó a la excursión. En el Congreso conversó con el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, de la mano de Quevedo y Antona. Nada hacía presagiar este desenlace. Sin embargo, a Mariano Rajoy le crecían cactus en el jardín. Se le marchitaban las rosas.  Entonces, descolgó el teléfono rojo y, tras deshojar la margarita, llamó a Román Rodríguez: “¡Oye!, ¿qué posibilidades hay de que me apoyes los Presupuestos Generales del Estado? Es que esto se ha complicado y me veo adelantando las elecciones”.  Su interlocutor contestó: “Tú sabes que nuestras diferencias son muchas y también que somos proclives al entendimiento”. Con buenas palabras, le echó en cara que recurriera a Nueva Canarias una vez que el Consejo de Ministros mandó el proyecto a las Cortes. “Hablaremos cuando se voten las enmiendas a la totalidad [de devolución]”.  Así fue.  Montoro convocó a Quevedo a Hacienda. Se prometieron voluntad de diálogo. Pero los frutos tardaban en madurar. Temeroso de  que las esperanzas se pudrieran, Rajoy volvió a comunicarse con Rodríguez. Dicho y hecho.

Solemne sesión de apertura de la novena legislatura del Parlamento de Canarias. / Sergio Méndez

Solemne sesión de apertura de la novena legislatura del Parlamento de Canarias. / Sergio Méndez

Canarias como comunidad es un estado de ánimo. La autonomía emocional hunde sus raíces en los tiempos de la Corona de Castilla, cuando se firmó el pacto de Calatayud entre Isabel y  Fernando II de Aragón, por un lado, y, del otro, lo que sería el Reino de Canarias, que más adelante se uniría a los demás reinos para formar España entre todos. La carta otorgaba privilegios económicos y fiscales. A partir de ahí, al árbol le iban saliendo las ramas de las que florecerían las hojas del hecho diferencial: cabildos insulares, Audiencia, Obispado… El régimen diferencial tomó cuerpo de manera evidente en el siglo XIX, mediante normas como el real decreto de Puertos Francos, en 1852, y la Ley de Puertos Francos, de 1900. La bajada de aranceles impulsó el movimiento de mercancías y reactivó la economía.

En el plano político, el proyecto de Constitución federal durante la primera república (1873) confirió a Canarias la condición de Estado federativo, junto a Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Regiones Vascongadas. Pero los planes se fueron al garete con el pronunciamiento del general Martínez Campos. La descentralización se retomó en 1931, con la    llegada de la segunda república. La Constitución alumbró la vía autonómica: las regiones que quisieran seguir esa senda habrían de elaborar sus respectivos estatutos. Canarias se incorporó  tras el triunfo del Frente Popular. Ramón Gil Roldán, presidente saliente de la Mancomunidad Provincial Interinsular de Santa Cruz de Tenerife, y el Colegio de Agentes Comerciales de Las Palmas presentaron sendos borradores. En 1936, las mancomunidades provinciales de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife redactaron un nuevo documento, de capitalidad compartida. La sublevación militar del 18 de julio de 1936 rompió los esquemas.

Rescatada la democracia, en 1978 se creó la Junta de Canarias.  Ese órgano provisional diseñó la estructura del edificio en el que hoy residen dos millones de ciudadanos. La escritura es el Estatuto de Autonomía, que se  firmó el 10 de agosto de 1982. Las competencias se incrementaron mediante un anexo suscrito el mismo día: Ley Orgánica de Transferencias Complementarias a Canarias (Lotraca). La reforma de 1996 introdujo el término de nacionalidad -difuso concepto-, el archipiélago en la determinación del territorio y reforzó los cabildos. Diez años después de la retirada de otra propuesta de modificación, el Congreso tramita una iniciativa que supone una evolución generacional que no pisotea lo andado.

Del anclaje al blindaje constitucional de las singularidades
Se han entregado herramientas para perfeccionar el autogobierno, favorecer el desarrollo socio-económico a los 35 años de la entrada en vigor del Estatuto y mejorar “el encaje de Canarias en España como territorio singular y lejano”, estatus que en el marco de la UE se conoce como región ultraperiférica.

Publicado el por DNM en Crónicas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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