Soberanía confundida

Soberanía confundida. / Fran Pallero

En un Estado social y democrático de derecho, la soberanía reside -aun amenazada de desahucio- en la ciudadanía. La nación no es el territorio, sino quienes habitan libremente en un espacio de convivencia. Con nombres propios y apellidos. Son autónomos, no anónimos ni autómatas. Se comparten las ideas, las ilusiones, los proyectos, las aspiraciones, las inquietudes, los debates abiertos, la búsqueda de consensos y un largo etcétera. Pero, si la unión hace la fuerza, la desunión debilita el esfuerzo.

Los espejos rotos traen mala suerte, igual que la superstición. Las creencias dogmáticas son tradiciones que bloquean el progreso. De eso se ha percatado incluso la cúpula del PSOE canario, que ha tardado en reaccionar a los efectos febriles del nacionalismo con el que comparte camarote desde el inicio de la octava legislatura. Lo ha hecho a toque de corneta de la ejecutiva federal y porque a Paulino Rivero le quedan meses para licenciarse. Hasta el candidato de Coalición Canaria en las elecciones de mayo de 2015, Fernando Clavijo, rompió filas antes de que la diligencia socialista diera un paso de costado en medio de una lucha sin cuartel por el cartel.

En un asombroso brindis al sol, el máximo representante ordinario del Estado en Canarias tendió la mano derecha, con la reivindicación de la diferencia por montera y con la otra le echaba un capote al soberanismo. En la víspera de la expectante emisión de un capítulo repetido de Pasión de catalanes -oportuna expresión acuñada por Carlos Herrera-, Rivero publicó un artículo que sorprendentemente no reprodujo The New York Times. En el escrito, el presidente del Gobierno regional reclama una confederación. Ese planteamiento va más allá de la federación y su aplicación no solo requeriría la reforma de la Constitución. Se necesitaría refundar España.

Al día siguiente, el catamarán de Artur Mas encalló en una playa nudista. El giro en el rumbo marcado por los separatistas enmudeció a la tripulación de la nave a la deriva. Entre sollozos, los compinches se amotinaron y arrojaron al molt honorable a los tiburones. Si bien Mariano Rajoy le proporcionó un bote salvavidas para que escapara, Mas se camufló entre los escuálidos.

Un ejército opositor repelió la “ocurrente” ofensiva de Rivero. Desde el PP, Asier Antona disparó balas de fogueo contra las cortinas de humo y Australia Navarro reprendió al cabecilla del bipartito por “un infantilismo que ensucia de hostilidad la imagen exterior” del Archipiélago.

Román Rodríguez, de Nueva Canarias, arrimó a la chimenea el papel mojado del Estatuto y observó que los asuntos candentes que afectan a la sociedad isleña ardían en una fogata con leña de árboles caídos. Por Izquierda Unida, Ramón Trujillo excavó en las raíces de los problemas y sembró soluciones de soberanía popular.

No se habían extinguido las llamaradas cuando la suspensión de las prospecciones en la costa de la provincia de Málaga y de Motril (Granada) pilló a Rivero en Praga. La declaración negativa de los respectivos informes de impacto ambiental aumentó la potencia de la maquinaria contra los sondeos petrolíferos en el horizonte de Lanzarote y Fuerteventura. Ante la perspectiva de las manifestaciones convocadas en cada una de las islas, Rivero se colocó tras la pancarta de la “indignación por el maltrato, la desconsideración y de falta de respeto” por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

El cortocircuito energético encendió al ministro José Manuel Soria: “Del petróleo que se consume en Canarias, el 27% se destina a electricidad y el 73% restante se utiliza para los barcos, que transportan el 95% de los alimentos que consumimos, o de los aviones, que traen 12 millones de turistas al año”.

El chispazo de los presupuestos prendió la mecha de la polémica, con una onda expansiva de alcance variable en función de las conveniencias políticas.

Soplan vientos de cambio. Los huracanes arrasarán con los alacranes. Después, la brisa renovará el aire viciado y regará el alma de los caminantes.

Publicado el por DNM en Crónicas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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