“Somos actores y espectadores del teatro de la vida”

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Óscar Bacallado de la Cruz, dramaturgo


En las obras de arte, la creatividad es la mina donde el talante innovador extrae el talento con una excavadora imaginaria. Dramaturgo, actor, director, guionista y narrador, Óscar ejerce de andador de tablas en el teatro de la vida.

-Obras son amores y no buenas razones. A ti te sobran motivos…

“Se me acumula el trabajo, afortunadamente. Después de haber abandonado la docencia como profesor de primaria, mi dedicación al teatro es más profunda. En los últimos años estoy plenamente a disposición de lo que se puede hacer aquí. Y si toca escribir por encargo lo hago a mi manera. A parte de eso…”

-¿Echas a volar la imaginación?

[Sonríe] “Te refieres al Baúl volador, ¿no? Es un proyecto, gestionado por el Ayuntamiento de La Laguna, que fusiona el arte con la pedagogía y que educa a través de los cuentos para niños, con un despliegue escénico muy curioso: el baúl es un autómata y habla con un narrador. Va circulando por los colegios”.

-Y te has interesado por la formación de los adolescentes…

“Sí, El teatro de la vida se enmarca en el programa Que quede entre amigos. Fue premiado con el Reina Sofía de 2010. Escribo teatro para adolescentes con objetivos adaptados a las edades y a los problemas específicos. Por tanto, los contenidos y el argumento cambian”.

-¿La crisis es un teatro?

“Lo que puede pasar es que la gente ansía teatralizar su vida para sobrellevar las dificultades”.

-¿Qué se siente sobre el escenario?

“Puedes sentir tantas cosas que incluso llega a ser contraproducente. Puedes sentirte tan emocionado que tu cabeza no fluye. Demasiadas emociones, nervios, presión…”

-¿La emoción debe existir siempre?

“Lo que realmente me gusta es contar historias para emocionar”.

-¿De qué manera?

“Busco un bien mediante la palabra, lo visual, lo sonoro, algo que traslade y desarme al público para que se deje llevar por las sensaciones”.

-¿Conviene que el espectador también sea actor?

“La emoción no es un terreno privado del  actor o del artista, como tampoco lo es la creatividad”.

-¿Es creativo el público?

“Por supuesto. A lo largo de tu vida realizas determinadas actividades de expresión en las que estás creando, desde cómo ordenas tu casa hasta cómo te vistes. La creatividad tiene que ver, sobre todo, con la intuición”.

-¿De qué va La Garnacha?

“Es una farsa [en un acto y cinco cuadros] inspirada en la Edad de Oro. Está escrita en verso y lo que intento hacer es trabajar con el concepto escénico de la mujer. En aquella época había dos tipos de mujeres: las que acataban las órdenes de su marido y las que eran echadas p’alante. Aquí contrapongo la figura de una tabernera a la de un fraile que intenta tirarle los tejos. Enfrento dialécticamente una mentalidad renacentista, abierta y luminosa, con la medieval. Ella termina dándole lecciones de lo que es la vida”.

-¿El mensaje adquiere actualidad?

“Esto es un entretenimiento, sin mayores pretensiones”.

-En estas circunstancias, ¿la información es una distracción?

“Yo creo que hacen falta las dos cosas, o las tres o las cuatro. Lo malo es cuando solo hay una, porque entonces anularíamos la capacidad de elegir”.

-Y de reírnos…

“Hay que utilizar las situaciones para hacer una reflexión en clave de humor”.

-¿Cómo están las relaciones profesionales y personales en este mundillo?

“Existe algo que nos une, que es una cierta vanidad. Es un elemento detonador. La vanidad, el orgullo y la baja autoestima forman un cóctel explosivo”.

-¿Para quién escribes?

“Yo escribo para alguien que va a observar. Eso es lo prioritario para mí”.

-¿Te preocupa el éxito?

“Yo soy un autónomo, de modo que dependo del éxito para vivir. Y más me preocupa el reconocimiento. El éxito es que me llamen, que contraten mis trabajos, que valoren mi producción, que esté todo el año ocupado”.

-¿De qué vive un dramaturgo?

“Le pego palos a todo [ríe]”.

-Sí, ¿no?

“Diseño proyectos didácticos, imparto cursos de animación a la lectura, hago talleres… Lo último que he hecho es un espectáculo de maridaje de vino, con un personaje que ejerce de guía. Se llama El maullido del vino”.

-¿Dónde se representa?

“En tascas y en restaurantes”.

-¿Cómo funciona? ¿Te llaman o qué?

“Sí, una empresa contrata conmigo y…”

-¿Qué personaje?

“Un gato”.

-¡Ah!, de ahí lo del maullido… ¿Por qué un gato?

“Los gatos son sibaritas, delicados…”

-¿Es uno de tus gatos?

“No, yo me disfrazo de gato [risas]”.

Publicado el por DNM en Entrevistas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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