Videojuegos en la consola de la Educación

Videojuego de fútbol. / El guiño

Los torneos escolares de matemáticas y filosofía no están de moda. Los patrocinadores prefieren apostar sobre seguro: los videojuegos. La ambición desmedida del capitalismo se ceba con el romanticismo. Hasta los futbolistas españoles deberán llevar el pasaporte en los calzones por si les toca jugar partidos de la Liga en el extranjero (fuera de la Unión Europea).

Entre las asignaturas pendientes para el curso político de estreno, los deportes electrónicos (en inglés, e-sports) constituirán una sustanciosa materia de debate entre el Gobierno de Canarias y la oposición en la consola de la educación no universitaria. Únicamente CC-PNC se ha mostrado alegremente a favor de incorporar esta disciplina a la docencia, lo que  sus detractores tachan de “indecencia”.

Canarias ocupa los últimos puestos en los indicadores sociales. Menos mal -así se distrae el personal- que es la primera comunidad autónoma de España  en impulsar tal modalidad, “conforme a los valores olímpicos”.  El 30 de julio en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, en Las Palmas de Gran Canaria, Fernando Clavijo firmó junto al presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco,  un acuerdo para “abrir de forma decidida un camino para la innovación dentro de este sector y tutelar el impacto social y educativo de un fenómeno consolidado y en creciente expansión para un público de masas”. El convenio compromete a “la divulgación entre sus practicantes de las pautas que definen la ciudadanía olímpica: la participación, la integración, el respeto mutuo, el compañerismo y los principios que rigen en el deporte olímpico”. El Ejecutivo regional se ha propuesto destinar más de 200.000 euros a la organización de una competición en los centros educativos, que recibirán 6.500 euros. Los profesores coordinadores cobrarán 3.200 en el trimestre, por seis horas semanales. La Administración autonómica PISA firme. Se ha propagado el temor de que el proyecto piloto se estrelle y traumatice a los menores. Clavijo rechaza tajantemente el planteamiento del PP de que se prohíba por ley la introducción de los videojuegos competitivos en el esquema educativo. “Soy partidario de formar y enseñar el uso adecuado y racional de las nuevas tecnologías”,  arguye el mandatario. “No solo son importantes económicamente, sino también educativa y culturalmente”,  se justifica. “Será una actividad voluntaria extraescolar, como el baloncesto, el fútbol, la lucha canaria o el voleibol”. A quienes lo acusan de pegar palos de ciego les reprocha que cierren los ojos a la realidad.

“Luchar por ser el mejor es una de las premisas fundamentales de la vida. Desde el nacimiento, todo ser busca la supervivencia, es una constante competición frente al entorno. Quien se adapta es quien permanece”. Tal vez Clavijo se haya inspirado en el arranque de una crónica de Juan Casanova en el diario AS, el 6 de abril de 2017. Lo cierto es que, en enero de 2018, el presidente del Gobierno canario; el consejero de Turismo, Cultura y Deportes, Isaac Castellano, y el director de Marca, Ignacio Gallardo, escenificaron en las instalaciones del periódico la entente para realizar actividades conjuntas relacionadas con los deportes electrónicos: “Canarias podría ocupar un lugar preferente para el desarrollo de los videojuegos y los e-sports, y que estos se conviertan en una herramienta social y educativa para la adquisición de destrezas y transmisión de valores, además de proporcionar nuevas oportunidades de trabajo para nuestros jóvenes”. La idea consiste en “estrechar relaciones, aunar esfuerzos y establecer normas de actuación que encaucen e incrementen la cooperación”.

Se calcula que más de 300 millones de personas siguen habitualmente los deportes electrónicos. La polémica forma parte del entretenimiento. Los defensores se apoyan en la evidencia de que las autoridades de Alemania o Estados Unidos reconocen a los profesionales del videojuego como atletas. Y refutan el requerimiento del esfuerzo físico. Lo equiparan con el ajedrez, el póker, el billar o el tiro olímpico, donde la maña se impone a la fuerza.

La consultora Newzoo predice que los deportes electrónicos reportarán unos ingresos que alcanzarán los 1.400 millones de dólares (1.199 millones de euros) en 2020. En la cuarta edición del informe anual, que proporciona “una visión en profundidad, a nivel mundial y por región, y una estimación realista de su potencial futuro en términos de tendencias, espectadores, franquicias y flujos de ingresos”, pronostica que la economía global de los deportes electrónicos crecerá un 38% en 2019 (776 millones de euros). Las marcas contribuirán con el 77%, lo que supone un aumento del 48% desde el año pasado. La audiencia mundial llegará a 380 millones este año: 165 millones de “entusiastas” y 215 millones de televidentes ocasionales.

Pero no todo el trigo es pan. Aquí hay mucha miga y tomate. El grupo Socialista esboza una modificación del texto que tramita el Parlamento con un apartado en el que expresa esto: “El Gobierno de Canarias promoverá entre el alumnado valores relativos al buen uso de las nuevas tecnologías, espacios digitales  y comunicación digital, velando especialmente por un uso racional y los valores de respeto, igualdad, solidaridad e integración. Al mismo tiempo, no promocionará en el ámbito educativo usos del espacio digital relativos a los denominados juegos electrónicos”. El PSOE aduce que las ventajas que ofrecen los deportes electrónicos son menores que los perjuicio, “además de las causalidades derivadas”. Preocupa “la temprana introducción en niños, que desarrollan personalidad y hábitos”. El Comité Insular de Tenerife desaprueba la liga escolar por su “nulo valor educativo”, junto a “las reticencias de colectivos como el de pediatras, las asociaciones de madres y padre, profesionales y sindicatos”. El secretario general en Canarias, Ángel Víctor Torres, se esmera en arrancar el cable del videojuego de Clavijo: “Desvía la penosa gestión de Educación. Hace unos meses tuvo la oportunidad de exponer [en el debate de política general] cuáles eran las prioridades para nuestra tierra. Tras escucharle atentamente, afirmé [ante los medios de información] que había dedicado más tiempo en su discurso a hablar de los e-sports que de la Educación de 0 a 3 años, ni una sola línea. Entonces, le trasladé, y ahora me reitero, que su sensibilidad estaba más cerca de la virtualidad que de la realidad social de Canarias”.

Al líder regional del PP, Asier Antona, le escuece que el Ejecutivo “insista en destinar tiempo y dinero a impulsar a toda costa el uso de los videojuegos en los centros educativos en lugar de dirigir sus energías a mejorar la eficacia del sistema educativo”.

Podemos arremete contra la intención de “alentar el negocio privado” y “hacer propaganda” de las multinacionales. Lo rotula como “un claro ejemplo de la connivencia con ocultos intereses empresariales que en poco o nada procuran el bienestar de la población”. La comunidad educativa “está indignada”, clama.

Nueva Canarias deslegitima la conceptualización didáctica de los deportes electrónicos, que este partido sitúa en un ámbito acotado a unas “directrices adecuadas y externas”.

Dejar la enseñanza al azar de una ruleta de la cultura de casino arriesga la calidad educativa.

 

Una adicción catalogada como enfermedad mental
La adicción a los videojuegos es una enfermedad mental. La Organización Mundial de la Salud la ha incluido en su clasificación internacional, una guía con los códigos y síntomas de cada trastorno usada por médicos e investigadores.

Publicado el por DNM en Crónicas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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