Un sector sin consolidación

Imágenes:FRAN PALLERO

NANA GARCÍA | Santa Cruz de Tenerife

No existe industria textil en torno al desarrollo del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Esta es la conclusión que llegan los principales actores implicados en la estructura mercantil de la fiesta de la máscara, los relacionados con la adquisición o elaboración de los disfraces, los cuales conciben esta celebración masiva como una oportunidad para generar consumo y empleo en el Archipiélago, a pesar de que desde las instituciones no se ha fomentado su impulso.

Una de las razones que sostienen esta afirmación es que la totalidad de las ventas que se realizan en esta época no se corresponde con productos elaborados en la ciudad. “Nosotros aquí no producimos nada, sino que todo lo que ponemos a la venta es traído de fuera”, argumenta al respecto Carlota Coello, responsable de Carolan, tienda especializada en disfraces y artículos de fiesta. A esta consideración se suma Francisco Eduardo Brito Pérez, técnico de indumentarias tradicionales, cuyo taller se encarga desde hace cinco años de manufacturar el disfraz de la murga Los Bambones y de una carroza del Carnaval, quien sostiene que los comercios especializados son escasos y ofrecen un material limitado. “En lo que respecta a la confección, cada vez hay que buscar más novedades y nos vemos obligados a traerlo desde fuera de las Islas, lo que resulta muy caro”.

La empresa Carolan forma parte de un segmento del comercio especializado en Carnaval. Telas, zapatos, productos de mercería como botones, cremalleras, hilo, complementos, maquillaje, o disfraces fabricados industrialmente son algunos de los artículos que proveen este tipo de comercios, que multiplican sus ventas en esta época debido a la gran demanda existente. Sin embargo, son productos importados.

Las duras trabas aduaneras que existen las Islas es uno de los factores que convendría analizar a la hora de impulsar un sector propio. “Sería mucho más económico y más práctico tenerlo aquí que no tener que traerlo de fuera, no solo de la Península sino, sobre todo, del extranjero -insiste Carlota Coello- porque a nosotros nos cuesta el doble en Canarias”.

Cabe recordar al respecto que la creciente vistosidad de los espectáculos y trajes que ofrece el Carnaval chicharrero han hecho proliferar talleres de corte y confección especializados que sirven de sustento económico para que centenares de personas, incluyendo los diseñadores del Carnaval, se empleen a fondo durante meses en este menester. A ellos les debe en gran parte las carnestolendas chicharreras el haber sido incluidas en las agendas de los medios de comunicación nacionales e internacionales. Según las cifras que maneja del área de Fiestas, el gasto habitual del ciudadano en las salidas de Carnaval y confección de disfraces se sitúa entre los 30 y los 60 euros. La inversión que conllevan los trajes de reinas infantiles oscilan entre los 800 y los 3.000 euros. En el caso de la Reina adulta la cuantía aumenta a 1.400 y 24.000 euros.

Estas cifras demuestran que en las últimas tres décadas el sector textil específico de Carnaval se ha profesionalizado, sin embargo, no hasta el punto de convertirse en una industria. “Existe, pero sumergida”, explica al respecto Francisco Olivas, jefe del Departamento de Textil, Confección y Piel del IES Las Indias, quien añade que durante los meses previos a la fiesta, muchos estudios de costureros tienen gran cantidad de trabajo, sin embargo, son “familias que se dedican a esta actividad”, pero no es un trabajo asegurado ni formalizado.

Desde una perspectiva administrativa, uno de los elementos que dificultan la existencia de una industria del Carnaval en las Islas es la normativa tributaria. “Hay que declarar y tener un taller abierto implica mucha burocracia y en este caso es solo para un trabajo de varios meses”, advierte Olivas. “Si se diera la oportunidad a esos talleres, como hemos visto en otros países, de darse de alta solo unos meses con una legislación más flexible sería más fácil”, añade Gregorio Hernández, director del centro.

“Quizás las instituciones hemos trabajado por separado y ahora, por primera vez, estamos intentando caminar en la misma línea” para consolidar este tipo de producción, advierte Gregorio Hernández, director del IES Las Indias, centro educativo que colabora con la Gala de Elección de la Reina a través del programa Tenerife Moda del Cabildo. Al respecto, el concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz opina que la industria del Carnaval debe darse “de la mano de la iniciativa privada, en conjunción con el apoyo absolutamente incondicional de la Administración”.

Comenzar apostando por la base
Otro de los aspectos a considerar en la consolidación de un sector de la economía isleña basado en en la producción textil es la formación. En este sentido, Gregorio Hernández apunta que este año cuentan con un nuevo ciclo superior, Vestuario a Medida y de Espectáculos, enfocado hacia la “elaboración de ropa para Carnaval, teatro, cine, etcétera”. Un complemento a la formación de muchos costureros y artesanos, específica para esta actividad, que en un futuro podría ser el eslabón que contribuya a solidificar la cadena de una industria dedicada a la fiesta de la máscara. Solo la elaboración de la indumentaria de los grupos de las carnestolendas contribuiría a consolidar este ámbito. “Ahora este es un sector económico que va a escapar con lo mínimo porque no tiene ayudas estatales y prácticamente ninguna”, considera Francisco Olivas, quien apuesta por formalizar todos los talleres dedicados a este menester, con la ayuda siempre de la Administración pública.

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