Bomba de humor masiva para Tacoronte

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Los ensayos son el momento más divertido. | MOISÉS PÉREZ.

LUIS F. FEBLES | Puerto de la Cruz

El servicio de inteligencia americano tenía razón cuando aseguró la existencia de bombas masivas en algunos países. Pero se equivocó en el lugar y en la composición de la misma. No se trataba de Iraq, sino de Tenerife, más concretamente de los bajos del Castillo San Felipe, en Puerto de la Cruz. Su composición ha sido cifrada y se trata de una bomba de humor masiva difícilmente maleable.

Las últimas investigaciones apuntan que los autores intelectuales tienen nombre propio y responden al seudónimo de Puertopotras, un colectivo muy conocido que durante unas fiestas de carácter pagano dan rienda suelta a su actividad subversiva. La detonación está prevista para el miércoles, coincidiendo con una celebración muy reconocida y esperada en el norte de la Isla: el XXI Concurso de Murgas.

Con las más que contrastadas armas del humor y la ironía, Puertopotras espera competir a buen nivel en la ilusionante cita del día 30. Para esta edición, los chicos de Luis Javier González, Javi, tienen claro que por encima de todo “saldrán al escenario a disfrutar, pasarlo bien y ofrecer un buen espectáculo”. Con tres temas y la inestimable baza made in Puertopotras de la caricaturización, parodiarán diferentes canciones relacionadas con la crisis, el Ecce Homo de Cecilia Jiménez o la dureza del hambre en el mundo.

El sempiterno director comenta para este suplemento de DIARIO DE AVISOS sus impresiones de cara a un encuentro que contará con 2.124 entradas.

Con una marcada vocación localista y la responsabilidad de dejar en buen lugar a un carnaval portuense que es internacional, Javi González advierte de una mejora en cuanto al nivel y aptitud de la murga.

“Hemos implementado esfuerzos respecto a años anteriores en letras y voces; hay un tema que esperamos que guste mucho. Me doy por contento si la gente se ríe y todos lo pasamos bien”, indica. Sobre una eventual victoria en la final y el consiguiente pase a la próxima edición del concurso en Santa Cruz, se muestra tajante: “No iríamos a participar, solamente a cantar, todavía ellos tienen que abrirse a todos los demás; es una cuestión basada en globalizar todos estos aspectos”.

Está fuera de toda duda que se trata de una murga que no sobreactúa en el escenario, simplemente disfruta, y eso se nota.

Apoyados en una amplia y fiel afición, su director es consciente de que “hablamos de un hobby, nada más, por una murga no se le puede faltar el respeto a nadie y menos a un compañero”.

Dicha argumentación va a colación con el pique que se presupone entre competidores. “Aquí todos somos compañeros, está claro que con todas no nos vamos a llevar igual de bien”, apostilla.

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