La plástica se pone la máscara

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Joaquín Castro, crítico de arte, comisaria esta muestra monográfica de piezas originales. | SERGIO MÉNDEZ

NANA GARCÍA | Santa Cruz de Tenerife

Un imaginario poblado de máscaras y disfraces. Una mirada satírica del excesivo consumo de alcohol en la fiesta. Un espíritu de carnaval que transita por épocas pasadas y actuales. Y sobre todo un excesivo, alucinado deseo de aportar color, luz y movimiento a la celebración más multitudinaria de la Isla. La colectiva El Carnaval Chicharrero en el Centro de Arte La Recova reúne 18 artistas contemporáneos que ofrecen “su manera de ver la máscara, el bullicio de las calles, la crítica burlona de una cara de payaso que te encuentres en cualquiera de las plazas”.

El crítico de arte Joaquín Castro San Luis (Santa Cruz de Tenerife, 1933) comisaria esta monográfica que sitúa al artista desarrollando los distintivos propios de la fiesta de don Carnal, a caballo entre lo popular y lo erudito, “que cada uno expresa tanto en óleo, como en acuarela, acrílicos y técnica mixta”. Pero muestra también la raíz pagana de las mascaradas con “color, luz”, con la estela de la celebración moderna y contemporánea en que se han inspirado en su imaginario estético.

El proyecto de dedicar una exposición pictórica al Carnaval surgió hace un año en una conversación mantenida entre el propio Joaquín Castro y el concejal delegado en materia de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Fernando Ballesteros Ballester, con el objeto de recuperar y difundir la grandeza de la máscara, de la ilusión sarcástica y simbología transgresora. “Tuvimos un par de reuniones y cuando definitivamente nos pusimos a preparar esta muestra fue en el mes de abril del año pasado”, explica el comisario, quien desde entonces encargó a los autores “que prepararan dos obras cada uno con temática de Carnaval”.

FASCINADOS POR EL DISFRAZ
Alrededor de esta médula conceptual, heredera de las celebraciones dionisíacas griegas y bacanales romanas, la exposición agrega una amplia selección de piezas originales “en general, de carácter figurativo, aunque existe algún pintor que se sale un poco de esta representación, como Felipe Hogdson”, advierte al respecto Castro San Luis.
Además de desarrollar su creatividad a través de la plástica, los 18 tienen en común el hecho de estar inspiradas en “el colorido propio de los carnavales”. “Es una exposición que, dado el tema al que está dedicada, es más propio que en ella se perciba lo que vemos en la calle, en la plaza del Príncipe o en la de la Candelaria, como es el caso de Manuel Tegeiro o Begoña Marmoyer, que han plasmado la multitud de gente que hay, por ejemplo, en el Carnaval de Día”. Otros, como José María Garrido, ofrecen más bien una poética del placer, la permisividad (opuesta a la represión de la sexualidad de la Cuaresma) y la sensualidad propia de estas fechas.

Mención aparte merece la fascinación por el retrato de Miguel González, cuya tendencia natural a dominar la acuarela en piezas como Laura con disfraz solo es comparable a la destreza de Cristóbal García, Toba, quien ofrece en esta colectiva una interpretación del Carnaval que trasciende la imagen de la máscara en la calle para indagar en el ritual preparatorio de la fiesta en la actualidad con Polvo, líquido y color y Costura y ritmo.

Si hay algo que se echa de menos en esta monográfica sobre el Carnaval son los juegos de identidad propios de esta celebración gentil, como también referencias a las antiguas Fiestas de Invierno, o incluso al llanto idiosincrático del Entierro de la Sardina, sustituidos por la única evidencia de la superposición de caretas, retratos y “colorido”.
“Que el Carnaval también es arte” es lo que, a la postre viene a demostrar esta exposición colectiva. Con trazos muy diversos, en ella se representa no solo la pervivencia y fortaleza de la fiesta de la máscara en Tenerife, sino también las profundas transformaciones que marcan esta celebración multitudinaria “ese mundo tan distinto a la realidad diaria que vamos a tener después del Miércoles de Ceniza”. “Esta muestra es, por qué no, un número más del Carnaval del que puede disfrutar tanto aquellas personas a las que les gusta el arte como los carnavaleros”, de manera individual como “en familia”, apostilla Joaquín Castro San Luis.

Mientras fuera el caso Bárcenas, el aumento del paro y el bullicio carnavalero copan la actualidad, en el Centro de Arte La Recova todo es poesía, estética y color. El Carnaval Chicharrero, el ágora donde la plástica se pone la máscara.

Una notable selección de autores
Ana María González, Luis Gacía Ramos, Cristóbal García Toba, Manuel Tegeiro, José María Garrido, Hugo Pitti, Conrado Díaz Ruiz, Eduardo Yanes, Pastora Izquierdo, Julio Padrón, Miguel González, Begoña Marmoyer, Rivas Lara, Mariví Tavío y Felipe Hodgson son los 18 creadores plásticos que participan en esta muestra auspiciada por los organismos autónomos de Cultura y Fiestas de Santa Cruz, cuyos responsables son Clara Segura y Fernando Ballesteros, respectivamente. “La selección la hice yo -justifica Joaquín Castro-. Sé que podía haber invitado a muchos artistas más pero también la sala era esta, pequeña y complicada, y tampoco podíamos meter todos los cuadros”. Inaugurada el pasado 30 de enero por el alcalde capitalino José Manuel Bermúdez, El Carnaval Chicharrero puede visitarse hasta el próximo 17 de febrero -incluidos los festivos- en la Sala Anexa al Centro de Arte La Recova de 11 a 13 horas y de 18 a 21 horas, domingos de 11 a 14 horas y en Carnaval de Día de 11 a 21 horas.

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