Chimisay hace Carnaval

niña disfrazada

Una niña del CEIP Chimisay, en la cabalgata organizada por el centro. / FRAN PALLERO

NANA GARCÍA | Santa Cruz de Tenerife

La educación del siglo XXI tiene que prepararse para un mundo diferente. Al menos así lo entiende el equipo responsable del CEIP Chimisay que, en su apuesta por un aprendizaje que permita a los estudiantes descubrir y desarrollar conciencia de distintas culturas y tradiciones sin poner barreras a su imaginación, organizó en la mañana de ayer, por las calles adyacentes al centro ubicado en el Distrito Ofra-Costa Sur de la capital tinerfeña una cabalgata en la que participaron más de 300 personas.

Ante la atónita mirada de los vecinos y comerciantes del barrio, unos 160 alumnos, acompañados por 25 miembros del colegio (profesorado y personal) así como por muchos padres que invitados a la iniciativa no quisieron perderselo cerraron las actividades dedicadas al Carnaval con un recorrido de entre 20 y 25 minutos, con batucada, cabezudos de Bob Esponja y Mickey Mouse y posterior quema de la sardina fabricada al efecto, dentro de las instalaciones del centro de enseñanza. “Aunque no es una idea nueva, sí es la primera vez que la hacemos y ya es algo que crea precedente por lo que el año que viene volveremos a desarrollarla”, indica con satisfacción José Adolfo Martín Sánchez, director del CEIP Chimisay.

niños disfrazados de piratas

Varios niños del CEIP Chimisay, ayer, en la cabalgata del centro. / FRAN PALLERO

Sin llegar a materializar el aprendizaje personalizado, el director de este colegio de enseñanza pública defiende “más que integración, la diversidad, porque todos somos diferentes”. Se da la circunstancia de que el de Chimisay es el único “centro específico de integración de niños sordos” que existe en Santa Cruz, con 18 alumnos con diversidad funcional. De ahí la importancia de organizar actividades que ayuden a los pequeños a desarrollar ciertas áreas de forma lúdica. Y es que todas las experiencias de la infancia quedan resguardadas del olvido en el interior de los adultos. “Los currículum que damos los centros educativos tienen que estar basados en los sitios donde vivimos -advierte Martínez-. Nuestra obligación es conocer el entorno y el profesorado tiene claro que el centro tiene que abrirse al barrio”.

Si bien no es una metodología tradicional de enseñanza, este colegio trata de conjugar el estudio de matemáticas o lengua, por ejemplo, con materias como “las tradiciones populares” de la Isla “trabajando con mucha competencia social”. “Es lo que estamos obligados a inculcar porque qué importante es el Carnaval culturalmente y económicamente para esta tierra”, apostilla el director.

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