¡Ay ay, que viene el Choperico!

NANA GARCÍA | Santa Cruz de Tenerife

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Reconstrucción del personaje en la muestra Sardinas y escamas. / DA

Una controversia que impele un antiguo debate y que se manifiesta en los ritos tradicionales es la de la relación entre el bien y el mal. “Entronca con la esencia del ser humano y la esencia del nacimiento del teatro posteriormente”, argumenta el profesor del departamento de Filología Española de la Universidad de La Laguna, Ernesto Rodríguez Abad (Los Silos, 1955) a quien su municipio natal le debe el rescate de la figura del Choperico, una representación que tendrá lugar el martes, a las 18.00 horas en la plaza de La Luz, en la que no faltará “el ritual de la lucha entre la maldad y la bondad llevada a la hilaridad de la locura en esos momentos”.

Sin ánimo de catequizar las costumbres, la Asociación Amigos de la Sardina ha sido la responsable de rescatar esta tradición popular que desapareció hace aproximadamente 60 años, y para ello han contado con la documentación aportada por Rodríguez Abad y que ha recopilado a través de fuentes orales con el único objeto de proteger e impulsar “la esencia de un carnaval” que no es otra que la fiesta que parte del pueblo de manera independiente.

El Choperico “es un personaje bastante popular” en el sentido de que “su aspecto es un poco de fantoche, de personaje muy carnavalesco y como se usaba en esta zona”, la Isla Baja, advierte el profesor. Según la descripción del investigador, y que la Asociación de Amigos de la Sardina ha reproducido fielmente, este personaje viste “unas alpargatas, un pantalón usado, una camisa burda, máscara de cartón rudimentaria y un gorro hecho de papel con plumas y hojas”·, y como complemento lleva “una caña larga con ortigas”.

De los últimos chopericos que salieron en esta comarca norteña se sabe que tenían acompañamiento musical. De esta manera, en torno a esta figura “grotesca” salían también “dos personajes entrañables que llegué a conocer muy pequeño que se llamaban Felipe el Herrero y Juanillo Ratón y salían con él tocando un tajaraste; y algún otro personaje más de Los Silos solía unirse haciendo una danza paródica”, añade el profesor.

Nada más finalizar sus estudios de Filología Hispánica y Filología Francesa, Ernesto Rodríguez Abad comenzó a descubrir su interés por los ritos populares. Sin ánimo de considerarse a sí mismo “un antropólogo o investigador”, sus indagaciones le desvelaron “que en Los Silos había habido un teatro popular que también cayó en desuso”, como el Choperico.

SIMBOLOGÍA MEDIEVAL
Sobre el simbolismo de esta representación se han vertido ríos de tinta sin acuerdo posible incluso por que exista una armoniosa conciliación entre ambas fuerzas, el bien y el mal. De hecho, no se valora, como ocurre en otras representaciones como las libreas, si ha de prevalecer el bien sobre el mal, según la teoría marxista. Pero son muchos los ritos tradicionales en Canarias “o en cualquier tribu” donde “el ser humano representa, ante la divinidad, esa lucha entre la maldad y la bondad”. En el caso de esta figura propia del carnaval silense, se trata de “jugar a un personaje que satiriza al propio ser humano”. “Yo lo veo muy parecido a esa catarsis con Los Carneros de Tigaday [La Frontera, El Hierro], con los que la gente grita y corre porque llega a sentir miedo ante algo que te puede hacer daño”.

Porque el Choperico, al igual que Los Carneros o Las Burras de Güímar, es, en esencia la “representación de una serie de preocupaciones populares y que en la época del carnaval se permitía que el loco reinase en la comunidad”, advierte Rodríguez Abad. “Tal y como me han descrito siempre el Choperico -continúa-, lo entronco totalmente con esos rituales que debieron llegar con los conquistadores y que se propician mucho en toda Europa. Fiestas donde lo principal es el reino de la locura, unos días donde podemos hacer lo prohibido, donde el ser humano puede enfrentarse a todas las normas y romperlas”, argumenta Rodríguez Abad en relación con el significado de esta figura.

A juicio del profesor de la ULL, que quiere seguir profundizando en el estudio de este personaje, “el Choperico es la transgresión, es la burla del poder, es un personaje lleno de riqueza y con la sencillez de un tajaraste, unas ortigas, una caña, un gorro de papel”. Más que un “caballero medieval”, el Choperico realmente es “un antihéroe”, máxime si se tiene en cuenta que “nace en esos ritos del loco medieval”. Si bien “en esa época no se podía utilizar esa terminología”, este personaje “no es ni la belleza, ni lo fino, ni lo delicado, es todo lo contrario”.

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