Las Magas desfilan hoy en el Entierro de la Sardina


NATALIA DELGADO | Santa Cruz de Tenerife

Por fin llegó el gran día para las Magas del Entierro de la Sardina o lo que es lo mismo, un grupo de amigos de toda la vida de San Jerónimo (Taco, La Laguna). Con muchas ganas de divertirse y la vena parrandera como bandera, quienes comenzaran como Isleñas se reúnen desde 2005 para darlo todo la noche en que la sardina del Carnaval chicharrero pasa a mejor vida. Mayoritariamente son tacuenses, aunque con el tiempo se les han sumado dos hermanos de Los Realejos y otra maga de la Isla Baja. La idea originaria partió entre Nico y Sergio. “Pensamos en qué fiesta había después de carnavales y nos acordamos de las Fiestas de Mayo. En principio íbamos a ir de misses, como candidatas que se presentan a estas fiestas, pero después decidimos que era más simpático ir de magas”, indica. Y han ido incorporando detalles a su hibridada fantasía tradicional-carnavalera, como el año dedicado al terror, que salieron con escobas o cuando Amargo dirigió la gala, que sacaron por primera vez su pasarela, por la que desfilan una a una en cada entierro. También llevan un curioso altar para rezar por la sardina, que complementa el despliegue de su característico mantel, el elemento más aclamado por sus seguidores. “Nos sentamos en torno a él con lo que montaríamos para comer pero, como tenemos que ir corriendo, con las cosas pegadas, y nos ponemos a cantar acompañando al incombustible Toño a la guitarra”, bromean.

“Un año empezamos a sacar a gente del público a desfilar con nosotros por la pasarela y fue muy divertido”. Sergio llamaba a sus compañeras una a una a viva voz hasta que se quedaba afónico, por lo que decidieron ayudarse de un megáfono. “Él improvisa sobre la marcha y, por ello, algunos hemos sido Miss Chorizo Perro o Miss Tollos”, apuntan.
Mezclar lo canario con el carnaval les supuso algún que otro sinsabor en sus comienzos, aunque normalmente “la gente se lo toma a bien”, comenta Óscar. Al maestro Enrique González le costó entender su fantasía, confiesan, pero están muy agradecidos a su hija Elena, quien los incluyó en una exposición sobre el Entierro de la Sardina en 2012, además de haber confeccionado la reproducción del pescado que llevan en su sombrero. Las magas consideran al personaje de Miss Peggy su madrina en la fiesta, porque fue quien les prestó apoyo desde un principio.
Aunque el entierro arrancará hoy a las 21.00 horas, su desplazamiento a la capital en el tranvía les servirá, como cada año, para calentar motores y amenizar a todo el pasaje durante el trayecto.

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