Carnavalera y de Los Gigantes

Heide Marie Fahle

Heide M. Fahle y un grupo de amigos disfrutan del Entierro de la Sardina del Carnaval de Los Gigantes. / DA

Por Natalia Delgado

Su familia ya está “más aquí que en Alemania”, reconoce Heide Marie Fahle, una berlinesa jubilada que lleva 43 años afincada en Tenerife y que cada año sirve de embajadora del Carnaval de Los Gigantes, en Santiago del Teide, para muchos de sus amigos alemanes y extranjeros en general. Llegó en 1970 a Puerto de la Cruz, donde vivió un año antes de trasladarse a los acantilados de Los Gigantes. “Me quedé por trabajo y por amor, ya que mi compañero es canario”, confiesa.

Heide Marie es una carnavalera de toda la vida, pues en sus primeros años en la Isla ya salía a divertirse en las Fiestas de Invierno. “Luego empecé a ir de cachondeo con unas amigas a vacilar con clientes de los hoteles de Los Gigantes”, rememora y agrega que cuando empezaron a celebrarse los carnavales en este enclave turístico a principios de los ochenta, había también otra señora extranjera con la que hacía coreografías. “Así empezamos pero siempre he estado metida en la fiesta ayudando”, apostilla.

Esta canario-alemana sostiene que las carnestolendas de Los Gigantes son distintas y que las prefiere. “Tienen más fantasías y alegría, no tantas bebidas ni tampoco sales a ligar, aunque aquí también se liga. Como son al aire libre también puedes ponerte disfraces más ligeros”.

La benevolencia del clima de esta localidad hace que cada día del año pueda bañarse a las 8.00 horas en la playa junto a un heterogéneo grupo de amigos. “Somos canarios, italianos, alemanes, ingleses y una húngara… nos llamamos equipo-playa”, sonríe.

Heide Marie Fahle

De viuda, en el Entierro de la Sardina 2012, en esa localidad. / DA

Una gran familia

Cada año vienen al Carnaval de Los Gigantes muchos de sus amigos extranjeros, aunque algunos de ellos ya retirados se quedan desde noviembre hasta Semana Santa, coincidiendo con la temporada alta en Canarias, como su hermano. “El tiempo en esta época en los países nórdicos no está muy allá”, puntualiza y añade que esta fiesta les gusta porque “es familiar y no es tan multitudinaria como en otros puntos de la Isla”. “Aquí uno se integra antes con los dueños de los bares, las tiendas y todo el mundo te conoce. Es como una gran familia y nos ayudamos unos a otros”, indica.

Del programa se queda con el Entierro de la Sardina, la Fiesta Blanca y las verbenas. “También me gusta ver los certámenes de los niños, porque los he visto crecer”, finaliza.

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