Los niños esparcen magia y alegría

Coso infantil 2013

Marta Santana, la pequeña Reina de Don Carnal, saluda al público asistente. / SERGIO MÉNDEZ

Por Nana García

En una jornada como la del Carnaval de Día de ayer, las posibilidades de sobrevivir entre el tumulto durante horas se reducen bastante. Las familias saben que la diversión está asegurada pero tienen que cargar con el lastre del agotamiento. Es por eso que la celebración del Coso infantil en las avenidas Francisco La Roche y Marítima les invita a reencontrar su espacio en el universo de Don Carnal. A eso de las cinco y media empieza la pugna por conseguir una silla en las terrazas de los pubs y restaurantes de estas conocidas vías capitalinas, algo que no siempre resulta sencillo. Así, los niños andan locos jugando en el asfalto, mientras los padres se desesperan por descansar un rato mientras pasan los grupos, aunque la mayoría de ellos se decantan por un banco o la acera, que sale más barato.

Es en este momento cuando se presupone que la alegría, la ilusión y la magia de la fiesta de la máscara animarán la tarde y, sin embargo, con contadas excepciones, el desfile de ayer sábado de Piñata se convirtió en un acto de obligado cumplimiento para muchas de las formaciones participantes que no supieron estar a la altura a la hora de esforzarse en corresponder al público infantil y familiar.

La organización del acto, el Organismo Autónomo de fiestas y Actividades Recreativas del Ayuntamiento de Santa Cruz, decidió -como también hizo el martes pasado con el Coso Apoteosis- dividir la pequeña cabalgata en varios bloques y colocó en cada uno de ellos a grupos de murgas, una comparsa o grupo coreográfico y una carroza en la que viajaba bien la Reina infantil o su corte de honor. Este sencillo esquema, debido al mestizaje de géneros, ayudaría a dinamizar y recrear el Coso, sin embargo, visto lo visto ayer, habría que plantear a los grupos participantes otra fórmula.

Coso infantil 2013

Jóvenes integrantes de la comparsa Tropicana infantil. / SERGIO MÉNDEZ

A ritmo de bombo y platillo, Mamelones, Rebobinados y Distraídos -por este orden, los tres primeros premios de Interpretación del concurso de Murgas Infantiles 2013- abrieron el desfile que prometía ser ameno, hasta que topó con los grandes vacíos que dejaban unos grupos entre otros. Tras la disciplina y el ritmo de la comparsa Tropicana Infantil, Marta Rodríguez, la pequeña Reina del Carnaval, obtuvo una de las mayores ovaciones y aplausos de los espectadores.

Luego, más murgas (los Rebeldes, Chinchositos, Paralepípedos, Guachipanduzy con Funkyguachi y Lenguas Largas), grupos coreográficos (Azahar y Loli Pérez) y carroza con primera y segunda damas de honor.

El Cabito, Carricitos, Ibaute, Pita Pitos, Frikywiky’s y carroza con tercera y cuarta damas; luego Revoltosos, Triqui Traquitos, Melositos y el baile de I Magic Funk y Bohemios, Bambas, Castorcitos el colegio Echeyde y la quinta y sexta damas. Siguieron Sofocados, Chiripitifláuticos, el destacado ritmo de Famayce, Raviscuditos, El Draguito, Chic and Chic, Crazy Dancer y las carrozas y coches engalanados.

Todo esto, en Carnaval, se riega con el encanto de la infancia y el atractivo de la purpurina.

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