¡Un muy feliz cumpleaños!

JORGE MARTÍNEZ | Santa Cruz de Tenerife

Una de las noticias destacables que dejó el concurso de murgas adultas fue sin duda la confirmación de la formación La Traviata. Lo bordó en la fase y cerró con su actuación una de las mejores finales de los últimos años. Esto le sirvió para conseguir el accésit de Interpretación, el Premio Criticón por el tema Las Señales y, lo que es más importante, el reconocimiento del público y el respeto del resto de murgas.

En la dirección de los de El Toscal se encuentra Josechu Álvarez, que con este suma seis años en un puesto que no buscó en su día, pero la insistencia de familiares que estaban en las filas de la formación hizo que se pusiera manos a la obra cuando tenía pensado vivir el concurso desde su casa. A partir de ahí, una evolución constante de un grupo que en este 2014 ha vivido un punto de inflexión. “Este año ha sido para enmarcarlo y no dejar el Carnaval. Desde la presentación que hicimos hasta la final el teléfono no ha parado de sonar con felicitaciones. La evolución de la murga ha sido increíble, años mejores otros peores pero el trabajo está ahí. Pero no desde que entré yo, sino que las bases ya estaban puestas desde el principio”, explica Josechu.

Y la actuación llegó pasada la una de la madrugada. Eran los últimos en actuar, pero la gente tenía ganas de La Traviata. “Ya en la fase actuamos de los últimos, pasadas las once de la noche. Ver toda la gente que se quedó a escucharte fue increíble. Tras acabar les dije a los muchachos que nosotros teníamos ya el premio. Las sensaciones que vivimos no se van a olvidar nunca, las compararemos con años anteriores y venideros y será el punto de partida para comparar si lo haremos mejor o peor. Yo nunca había eso vivido con La Traviata”.

Responsabilidad y exigencia
Tras lo vivido en este concurso, la responsabilidad en La Traviata crece, algo que lleva su director muy bien. “El principal exigente soy yo y conmigo mismo. Pero no ahora por los buenos resultados, sino desde siempre. La responsabilidad siempre ha sido la misma. La gente comparará la actuación de este año con la del próximo y nosotros tenemos que ofrecerles como mínimo el mismo nivel. No podemos bajar el listón pero es muy complicado. Por eso siempre admiro a las murgas que están arriba durante años”.

El grupo de trabajo de la murga se deja la piel. Los buenos resultados que celebran hoy son fruto de muchas horas de trabajo, que comenzaron desde el cierre del Carnaval del 2013. Esto lleva a que La Traviata, con el resto de murgas, conformaran una de las mejores finales de los últimos años. “Desde el 2008 no recuerdo una final tan completa, y ha llovido. El papel de cada murga fue buenísimo, tanto en calidad de letras como de público. Yo lo agradezco, porque éramos los últimos y nos dejaron el ambiente calentito. A la una y media de la mañana estaba subiendo por la rampa del escenario y no sabía muy bien con lo que nos íbamos a encontrar, pero es que estaba lleno. Te aplauden, participan con nosotros, nunca había vivido algo así estando al frente de La Traviata”, comentó Josechu.

Tras la final, las buenas noticias se sucedieron. “Los premios son bienvenidos y agradecidos. No se le puede pedir más a una murga que lleva 10 años. El Premio Criticón por Las Señales, reconocimiento de los compañeros, cariño de las aficiones, un premio de interpretación, Maxi Carvajal nos entregó el Tom Carby que es una parte más emocional y está por encima de los premios. Este año para nosotros ha sido como ganar un primer premio”, afirma Álvarez.

El director, que disfruta del reciente nacimiento de su hija, tiene claro que el gran valor de la murga es el esfuerzo de cada componente. “Hasta que no tuve a mi hija pequeña no era consciente del sacrificio que es estar en una murga y tener a un niño pequeño. Ir a trabajar, pasar por casa a verlo, ir a ensayar y encima cada miembro aguantarme a mí. Son muchas horas, poquito más de seis meses trabajando en la murga. Esto hace que el grupo humano que tenemos es espectacular. Yo me he sentido muy a gusto desde que llegué y el compañerismo que tenemos no lo había sentido en otro lado. Hay ovejas negras como en todos lados, pero ellas mismas se acaban yendo. Es muy complicado separar a esta murga o crear mal ambiente”, admite.

En cuanto a la polémica con las votaciones, el director tiene claro que “el sistema actual es el mejor, porque beneficia a la murga que mejor repertorio tiene. Eso sí, al jurado hay que hacerles ver que se tienen que regir por las bases, y si no es así tomar medidas serias”. El futuro de La Traviata es esperanzador. Por mértios propios ha conseguido ser una de esas murgas que dan especial ganas de oírla y perfectamente dirigidas por un Josechu que acaba el Carnaval “muy cansado”. “Estar al frente de 70 personas es muy complicado y eso que he aprendido a tener mano izquierda. Me exijo muchísimo y me vacío. Cuando llega el concurso ya estoy reventado y los últimos suspiros que me quedan es para la fase y, si tenemos suerte, para la final. Pero como se dice, sarna con gusto no pica. Cuando acabe este Carnaval ya veremos si hay otro”, concluye Álvarez.

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