Juan Luis Calero: “La noche se ríe de la lucidez del día”

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DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

El Carnaval ha estallado y la onda expansiva la transmite a diario Teide Radio. En La noche ríe, Raúl Díaz, Fran Margarito y Juan Luis Calero se estrellan contra la realidad bajo una espectacular lluvia de serpentinas.

-¿De qué se ríe la noche?

“De la lucidez del día”.

-¿El Carnaval se disfraza de sí mismo?

“Yo creo que el Carnaval empieza cuando termina. Hoy por hoy es una fiesta domesticada, excesivamente institucionalizada. A mi modo de ver, necesita una lectura diferente desde el pensamiento, desde el punto de vista antropológico, psicológico y, sobre todo, puramente filosófico”.

-No te pongas serio, que me parto de risa.

“Ja, ja, ja… Te decía que los atascos que hay en las fiestas del Carnaval los atribuyo al dirigismo, que no lo deja evolucionar de una forma natural”.

-¿La mañana ofrece una visión de la diversión acaso menos
tendenciosa?

“No soy muy partidario del Carnaval de masas inducido, pero reconozco que la organización de actividades mañaneras ha despertado un gran interés. Yo he estado en el Carnaval de día de Miami. Hace años estuvimos allí y recuerdo el ambiente de día que había en la calle 8, en la Pequeña Habana, con un millón de personas divirtiéndose tranquilamente. Ese Carnaval fue importado y está floreciendo, porque la fiesta de la máscara no tiene por qué ser solo de noche”.

-Al anochecer aúllan los coyotes y las lobas afilan las garras…

“Hombre, la noche está asociada a lo oscuro, a las tinieblas, a comportamientos fuera de la norma. En cambio, el día ventila las sombras y deja ver hasta los puntos negros”.

-¿La resaca es alevosía con nocturnidad?

“No es la noche, sino el ponche. Lo que no veo muy claro es que para divertirnos tengamos que pasarnos de la raya. La alegría es algo innato en el ser humano, dentro y fuera del
Carnaval”.

-¿Cuál es la máscara más barata?

“Esa a la que solo le pones el elástico. Nuestra propia cara ya es de por sí una máscara que a veces nos sirve para disfrazarnos de diferentes personajes durante todo el año”.

-¿No será que la gente aprovecha para quitarse el disfraz?

“Efectivamente. En estas fechas nos parecemos muchísimo más a cómo somos realmente”.

-¿Qué futuro te imaginas en este momento?

“A pesar de las apariencias, soy bastante optimista. Confío en que el ser humano sea menos violento, más dialogante y más permisivo con las ideas de los demás. Si hablamos de Canarias, espero que no se encierre en el tipismo y se abra al mundo de verdad”.

-¿A quién le va más la marcha, a la Señora o al Caballero?

“La Señora es mucho más carnavalera. El Caballero es más sedentario. Cuando cae la tarde-noche, el hombre se retira a los aposentos. La Señora es, sin embargo, como una musaraña. Y, bueno, Dioni pierde el nombre, el norte y la ruta”.

-¿Cuál ha sido el mayor disparate?

“Uno de los mayores disparates que la Señora está cometiendo en los últimos meses es que se ha metido a comentarista deportiva. El Caballero continúa en su ámbito como analista de la economía y de la política. ¡Atención!, que va enfocada como candidata a la Alcaldía de Santa Cruz”.

-¿Por Podemos o qué?

“No, no… Por el partido del Caballero, Ya Veremos. Él va lanzado a la presidencia del Gobierno de Canarias, pero con aspiraciones más elevadas”.

-El Carnaval político da mucho juego…

“Sí, ¡eh!, hay una especie de humor amparado en la política que está agotado. Ese hastío que yo percibo me anima a regresar a los orígenes en muchos aspectos, a beber de fuentes mucho más
ingenuas. El humor busca romper la realidad a través del lenguaje y entiendo que existen diversos tipos de manifestaciones”.

-La reconciliación tras un tartazo es más dulce que con un tortazo, ¿no?

“Claro, los tartazos son más
irónicos”.

-¿Qué le pides a la máquina del tiempo?

“Un refresco”.

-¿A qué época te gustaría viajar?

“Me encanta la Edad Media. ¡Ah!, y también la época de los filósofos presocráticos”.

-Un platón de escaldón nos vendría bien ahora.

“¡Buena reflexión!”.

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