Canarias, un diamante en bruto para la economía

Imagen de Adriana Dacosta y Daniel Lacalle.

Imagen de Adriana Dacosta y Daniel Lacalle.

Los canarios estamos a la cola en todo. El Archipiélago es la Comunidad Autónoma con mayor índice de paro y nivel de pobreza y, además, disfruta de los salarios más bajos. Tiene la cesta de la compra más cara (aunque esto se puede achacar a la condición de Islas) y los índices de productividad también más bajos. En educación suspende en todas las asignaturas y en inglés, a pesar de ser una región que vive del turismo, saca un cero patatero. El sector privado está sustentado en las pymes (70%), y la mayoría se resisten a entrar en la era digital.  Sin embargo, a pesar de todo esto, los canarios fueron los que más gastaron esta Navidad y están  haciendo lo mismo en las rebajas.

Canarias tiene en sus manos la gallina de los huevos de oro: el turismo que, encima el año pasado, colocó al Archipiélago en la cima, al conseguir más de 14 millones de visitantes  que, además, se gastaron en las Islas más de 17.000 millones. A esto hay que añadir su potencial en materia de energías renovables y su enorme atractivo fiscal.

Entonces, ¿qué estamos haciendo mal? ¿Los canarios debemos asumir que al ser un archipiélago tenemos que vivir siempre apretándonos el cinturón? Pues no necesariamente. Este periódico ha consultado a dos economistas sobre este asunto y ambos coinciden en que Canarias tiene grandes posibilidades de prosperar y crecer económicamente, pero que para ello, tiene que cambiar muchas cosas.

El economista Daniel Lacalle explica que de lo primero que tiene que darse cuenta Canarias “es que está sentada encima de un diamante que, poco a poco, ha ido cubriendo de arena, pero que si empieza a quitarla las consecuencias serán extraordinarias”. Pero ¡ojo!” advierte, “el gobierno no lo va a hacer porque vive de eso”.

Para este economista, autor de varios libros y colaborador de medios de comunicación nacionales, las Islas tienen un sector turístico “fuerte” y “consolidado”, territorialmente están cerca de África y disfrutan de una fiscalidad que “es un lujo”. Sin embargo, declaró, hay una “reticencia brutal” a desarrollar una industria de más valor añadido, por ejemplo, el mismo turismo, “generando una oferta de mayor calidad y desestacionalizando el sector”.

Esto ocurre porque, en opinión de Lacalle, existe una “cierta comodidad” en el entorno que, “sin ser buena, no es tan mala. Es lo que en términos económicos se llama rentismo: conducta económica centrada en la búsqueda de favores y beneficios estatales, que evita esfuerzo, trabajo productivo, creativo y competitivo. “Éste es el principal problema de Canarias”.

En contra de la línea de trabajo que se ha trazado el Gobierno canario, Lacalle tampoco es tan partidario de iniciar una apuesta tan fuerte por las energías renovables como vía para diversificar la economía canaria. “Es el gran cuento chino, pero  encierra un peligro enorme porque inmediatamente pensamos en ayudas y subvenciones y, al final, de lo que se trata es de volver a promocionar el ladrillo”. Y añadió más: “es una excusa para pasar del ladrillo de la vivienda al de los polígonos industriales y centros tecnológicos”. Y es que para Daniel Lacalle, el problema de Canarias no es potenciar otros sectores sino “acabar con el apego al Gobierno de turno; sea del color político que sea”. En opinión de Lacalle, la solución está en “desestacionalizar el turismo, es decir, que sean buenos todos los días del año no unos pocos, y dar una oferta de mayor calidad para que genere más valor añadido promocionando el arte, el patrimonio, los deportes o la gastronomía”. El mayor “error” de Canarias, a su juicio, “es que quiera meterse en una burbuja de renovables que llene las Islas de paneles y molinos y después se pinche y se queden ahí”.

Lacalle insistió en que en Canarias hay “muchísimo talento”, pero reprochó a los empresarios que “sin ser la posición ideal, viven confortablemente” y, por ello, “hacen poco por el crecimiento del empleo y la mejora de los salarios, “porque al final no viven tan mal”.

En cuanto a los incentivos fiscales, indicó que éstos deberían ser “suficientes para acabar con el escollo burocrático” de la administración regional y estar a la altura del País Vasco en materias de empleo o renta. “Canarias es una región que debería estar creciendo entre un 20% o un 30% más que la Península”, recalcó, “pero tiene un tapón porque se centra mucho en lo que hace o deja de hacer el Gobierno de turno. La sociedad civil, incluidos los empresarios, esperan a que el Gobierno les ponga las soluciones. Y esto no va a ocurrir”.

Lacalle aseguró que la distancia o la condición de Islas “no son un problema para Canarias”, en contra de la “enorme” bolsa de economía sumergida que, en cambio, “si genera problemas”.

De la misma opinión, es Adriana Dacosta Yuele, profesora del grado de dirección y creación de empresas de la Universidad Europea de Canarias, que apunta a la economía sumergida como uno de los principales problemas a los que tiene que hacer frente Canarias. “Los canarios tiene sueldos poco atractivos y esto lleva a que si alguien que tiene que optar entre trabajar o cobrar el paro, decida quedarse en paro, sobre todo si, encima, tiene que utilizar el coche o tiene personas a su cargo. Al final, casi se ven obligados a subsistir con las ayudas, y el Estado no se da cuenta de que gasta mucho dinero en este tipo de subsidios”.

Para Dacosta la solución a este problema que, además, es el generador principal de la economía sumergida porque hace que la gente haga “trabajos” fuera del sistema, es “incentivar más a las personas físicas y a las empresas para que les sea beneficioso contratar”. En España, el empleador corre con el 36% de las cargas sociales. “Si a la empresa se le reduce este porcentaje y se divide la carga con el Estado, que en lugar de gastarse el dinero en ayudas, se lo da directamente al empleado, el beneficio será mayor y podrán aumentarse los salarios”. Dacosta indicó que “no se trata de quitar o reducir las prestaciones sociales, sino de dividir los gastos de contratación con las empresas, para fomentar que éstas contraten con mejores salarios”.

Asimismo, destacó, al igual que Daniel Lacalle, la “atractiva” fiscalidad que tienen las Islas, y citó la Zona Franca de Tenerife como una herramienta “fundamental y que funciona muy bien para promocionar el conocimiento y el talento, además de hacer el territorio mucho más atractivo para vender servicios financieros y tecnológicos”.

Dacosta recalcó que el turismo es la principal “fuente de ingresos” de las Islas, pero apostó también “por su diversificación” para ganar en competitividad y animó al Gobierno a que “no todas las ayudas vayan para nuevas tecnologías. Hay otros mercados”, dijo.

Igualmente, Dacosta echó en falta “más colaboración” entre la Universidad y las empresas para “surtir” el mercado laboral. “Se está trabajando. Nosotros lo hacemos en la Universidad Europea, pero entiendo que la Pública es un monstruo más difícil de mover”.

Publicado el por María Fresno en Sin categoría ¿Qué opinas?

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