Trump contra Trump

Caricatura de Donald Trump. /Suja17

Caricatura de Donald Trump. /Suja17

A punto de cumplir tres semanas como el 45° presidente de los Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump ha comenzado a avanzar en la puesta en marcha de las medidas que anunció durante su campaña electoral. Entre ellas, la construcción del controvertido muro entre México y EE.UU. A partir de ahí, sus decisiones como presidente de la primera potencia mundial no han pasado desapercibidas. Su discurso xenófobo y proteccionista está empezando a tomar forma de decretos y los medios de comunicación incluso ya tienen apartados dedicados exclusivamente a las ocurrencias de Donald Trump.

Es evidente que sus decisiones no van a dejar indiferente a nadie, y aunque aún queda mucho por escribir sobre este personaje, lo cierto es que para entender su forma de ver el mundo y ver EE.UU. hay que entender a los norteamericanos y su estilo de vida, muy alejado del principio solidario que alberga Europa.

Donald Trump entiende Estados Unidos no como un país, sino como una empresa, y como presidente de dicha empresa tiene que tener contentos a sus accionistas, que son los norteamericanos. A partir de ahí, es lógico que las primeras medidas que adopte sean aquellas que más beneficien a sus accionistas: bajar impuestos, más infraestructuras y más protección frente a los que atacan los principios de vida norteamericanos.

Miguel Ángel Benedicto, secretario general del Movimiento Europeo en España y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea, recordó que el muro ya se empezó a construir en el año 1993 por orden de Bill Clinton. Ya hay construidos 1.000 kilómetros. “Lo que pasa es que ahora en EE.UU. se está jugando una guerra comercial con México”.

Aun así, señaló que Trump no podrá construir el muro sin aumentar el gasto, algo con lo que chocará, sin duda, en el Congreso. Son más de 25.000 millones de dólares de presupuesto que tendrá que aprobar y, aunque tiene mayoría, el Congreso no funciona como en España, donde el partido vota unido. “Aunque sean republicanos, Trump tendrá que convencerlos de que el muro es necesario y que hay que aumentar el gasto”.

Pero ¿qué impacto podría tener una guerra con México para ambos países y para la estabilidad internacional?

En opinión de Benedicto, es México quien tiene todas las de perder si finalmente se rompe este acuerdo comercial, ya que el país latino exporta el 80% a Estados Unidos. “Esto es muy negativo, porque ahora tendrá que trabajar en diversificar la exportación y buscar nuevos mercados si Estados Unidos le cierra el suyo”.

En contra, EE.UU. destina a México el 16% de sus exportaciones, por detrás de Canadá y Europa. El valor de estas importaciones se sitúa en más de 270.000 millones de dólares, una cifra que, sin duda, será una “importante medida de presión” para que Trump desista en su empeño de cercar a México.

Se da la circunstancia de que en plena globalización es China, caracterizada por sus políticas proteccionistas, la que se sitúa ahora como la nación más exportadora, con 1,4 billones de euros entre enero y septiembre de 2016, es decir, el 13% de las ventas de bienes de todo el mundo. “Es el mundo al revés. China ha sido la más beneficiada, ya que ha triplicado sus cifras y su cuota exportadora”.

En esta ruptura, es EE.UU. la que perdería, ya que el país norteamericano compra a China productos por valor de 423.000 millones de dólares (el 21,1% del total de lo que importa), mientras que solo exporta el 7,8%, unos 104.000 millones de dólares. Una diferencia que Trump tendrá que “vigilar” muy bien si no quiere salir mal parado.

La campaña de Trump es vender la construcción del muro alegando más protección, sin embargo, “este tipo de políticas, además de alimentar el sentimiento xenófobo, provoca un efecto negativo sobre la globalización”. “Estados Unidos no entiende que la tecnología avanza y que, más tarde o más temprano, la mitad de los trabajadores serán sustituidos por robots. Por eso es absurdo cerrar las puertas del país a la inmigración cualificada, lo que provocará un aislamiento ”.

Benedicto aseguró que el muro tampoco evitará las mafias, sino que las aumentará, y provocará una caída de la mano de obra barata. “Un mexicano cobra entre 250 a 300 dolares al mes mientras un americano podría cobrar a 30 dólares la hora”.

¿Y las empresas españolas? ¿Cómo les puede afectar esta política tan proteccionista? Hay muchos españoles viviendo en EE.UU. y, lejos de ver un impedimento, “tenemos que ver una oportunidad. España tiene las mejores empresas del mundo que pueden optar perfectamente a la realización de todas esas obras que quiere hacer Trump”.

Por ejemplo, hace unos días OHL ha logrado el mayor contrato en el país desde que llegó en 2006. De hecho, construirá un tramo de la carretera interestatal en California por 1.200 millones de euros. Dicho contrato se ha otorgado a la UTE liderada por OHL (60%) y Astaldi (40%). Lo que ha ocurrido con OHL le puede suceder a más empresas españolas.

No ocurre lo mismo con el BBVA. La entidad ganará 300 millones de euros menos debido al impacto que tendrá en su cuenta de resultados las amenazas de Trump. Hay que tener en cuenta que BBVA obtiene en México el 55% de sus resultados.

La idea es que España y las empresas españolas también se beneficien de las políticas de Trump al igual que lo hará con el brexit de Reino Unido. Según se desprende del informe European Attractiveness Survey, de EY, España es el tercer país europeo mejor situado para atraer el capital que abandone Reino Unido. Solo la superan Alemania y Holanda, “lo cual es una excelente noticia para las empresas españolas. Es importante que ese apetito para invertir en Europa se mantenga”.

Populismos

No obstante, Benedicto alertó del importante ascenso del populismo que existe en Europa y se está extendiendo por el resto del mundo. “Empezó con el brexit, veremos qué ocurre el 15 de marzo en Holanda, está pasando en Francia y ya empieza a tener fuerza también en Alemania. La crisis económica occidental ha provocado una enorme desigualdad”, declaró, “con salarios bajos y empleos de baja calidad”.

Es en este entorno donde surgen “los miedos a un mundo globalizado y abierto y empieza a crecer la identidad cultural. El 16% de la población norteamericana es hispana, por encima incluso de la de color, con lo que empiezan a surgir los temores de que puedan acabar con la identidad de EE.UU. Comienzan a aparecer viejos miedos que, si se motivan con un personaje como Trump, pueden ser peligrosos. Es por eso por lo que consiguió tanto votos, porque flirtea con el miedo”.

Conclusión: a pesar de los anuncios a bombo y platillo, las políticas de Trump, aunque alarmantes, al final quedarán en nada.

Sus ocurrencias

Latinos. Trump catalogó a los inmigrantes mexicanos irregulares como “corruptos, delincuentes y violadores” en un discurso, e indicó su deseo de construir un muro entre las fronteras de Estados Unidos y México.

Cambio climático. Niega la existencia del cambio climático producido por el hombre, diciendo que el calentamiento global es un “engaño”, y un concepto “creado por y para los chinos”.

Apple. El presidente declaró en alguna ocasión que trabajará para obligar a Apple a construir sus “malditos” ordenadores en EE.UU., en lugar de en otros países.

Refugiados. La política de Trump en relación a la inmigración ha sido clara. Ni uno más. De hecho su asesora, Kellyanne Conway, se inventó una masacre para justificar el veto a los refugiados iraquíes.

Comercio. Una de las primeras decisiones que adoptó Donald Trump fue la de romper el acuerdo comercial con el Pacífico, aunque inmediatamente después anunció bajadas de impuestos “masivas”.

Reuniones. El presidente mantiene reuniones con Theresa May, a quien alaba por el brexit, pero suspendió la del presidente de México, Peña Nieto, y colgó el teléfono al primer ministro de Australia.

Publicado el por María Fresno en Sin categoría ¿Qué opinas?

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