Jorge Dezcallar: “No es que nos espíen, es que hay espionajes masivos”

Jorge Dezcallar durante la entrevista en el Club Oliver. / Andrés Gutiérrez

Jorge Dezcallar durante la entrevista en el Club Oliver. / Andrés Gutiérrez

Jorge Dezcallar (Palma de Mallorca, 1945) es diplomático de carrera. Ha liderado las embajadas españolas más importantes en Marruecos, Vaticano y Washington. Fue asesor de Felipe González y José María Aznar lo colocó al frente del CESID para modernizarlo y transformarlo en el actual Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Fue el primer civil en llegar a los servicios de inteligencia españoles en cuyo puesto le pilló el atentado del 11-M que el pasado sábado cumplió  13 años. En su libro Valió la pena explica cómo vivió esos momentos y cómo desde el Gobierno se le insistió para que dijera que la pista de ETA seguía abierta a pesar de que ya había detenidos varios árabes. Este hecho lo condujo a dimitir justo después del fatídico suceso. Hace unas semanas estuvo en Tenerife para dar una charla invitado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). En una entrevista concedida a DIARIO DE AVISOS revela que el espionaje existe, sobre todo el empresarial y que por eso hay que tener cuidado con las conversaciones telefónicas y los correos electrónicos. Que existe la desinformación y que en muchas ocasiones se publican noticias falsas para confundir. También habla sobre la cultura norteamericana y la llegada de Trump a la Casa Blanca y de las posibilidades que tiene Canarias por su cercanía a África. De su etapa en el Vaticano habla maravillas. Le apasiona el mundo de los obispos y asegura que sin, servicio de espionaje, son los mejor informados que están. Defiende de manera enérgica los servicios de espionaje españoles y apunta que los agentes, que no van en Aston Martín, tienen un valiente y enorme sentido de Estado para la defensa de los ciudadanos. “Muchos de ellos se juegan la vida a diario por la defensa nacional y los ciudadanos no nos enteramos, porque, además, tiene que ser así”.

-¿El mundo del espionaje realmente existe o hemos visto muchas películas?
“[Risas]Claro que existe. Es verdad que se ha novelado mucho; yo no voy por ahí en un Aston Martin, ¡ya me gustaría!, pero es un oficio con mucho riesgo, donde la gente pierde la vida”.

-¿Pero el de España es un buen servicio de inteligencia o somos más bien como la TIA de Mortadelo y Filemón?
“Para nada. Pensar eso es un error. En España tenemos un CNI muy bien valorado. Es evidente que no tenemos los medios de la CIA, pero sí un equipo humano muy competente y, sobre todo, con un sentido de servicio al Estado incontestable. Mire, hay agentes que asaltan casas, que ponen micrófonos… Y se hace en el anonimato más absoluto. En España dentro de la ley, pero en el extranjero no tienes el apoyo de un juez y tienes que hacer cosas para defender los intereses nacionales. Y se hacen. Y ahí sí que hay elementos de romanticismo. La gente piensa que nos interesamos sobre quién se acuesta con quién, pero lo que interesa al CNI es la seguridad del Estado”.

-¿Cómo es la relación entre el CNI y el Gobierno?
“Los servicios de inteligencia lo que tienen que hacer es decir la verdad y darle al Gobierno los elementos y datos necesarios para que pueda tomar las decisiones que tenga que tomar sobre bases sólidas. El CNI no influye en las decisiones que toma el Gobierno”.

-¿Y si esa información no gusta, como le ocurrió a usted en el 11-M?
“Pues si no gusta, te escuchará menos, pero el CNI tiene que cumplir con su deber y decir lo que tiene que decir. Mire, yo tengo que decir que nunca en la época que estuve al frente del CNI me pidió el Gobierno que dijera una cosa o que no dijera otra. Quiero que esto quede claro. Otra cosa es que después, la información que les daba les interesara o la desecharan”.

-Entonces ¿se puede decir que tenemos un CNI independiente?
“Absolutamente. El CNI es un centro de inteligencia con servicio de Estado con lealtad al Gobierno de turno. No es una policía al servicio de un partido político para iniciar una guerra sucia. Esto es lo que hacen algunas dictaduras, pero no el CNI, que procura la seguridad de los ciudadanos”.

-¿Y qué le pareció entonces la propuesta de Pablo Iglesias (Podemos) en su campaña electoral que quería estar al frente del CNI?
“Como estoy jubilado puedo decir lo que me apetezca. A mi me parece que esto hubiera sido meter el lobo en el gallinero. Me parece un absurdo y poco serio, además de muy peligroso”.

-¿Es cierto que nos espían?
“Por supuesto. No es que nos espíen, es que hay espionajes masivos”.

-¿Y quién? ¿El Estado?
“No es que sean los Estados, que alguno hay, sobre todo, espionaje industrial para ver lo que se está haciendo en otro países. Pero lo que sí hay es mucho espionaje empresarial. Hay empresas que se dedican a espiar a los rivales para conocer sus aparatos tecnológicos y ver si participan en licitaciones y conocer cuáles son los límites de su oferta. Eso lo he visto yo continuamente. Por eso, hay que ser muy cuidadoso con las conversaciones telefónicas, con los correos electrónicos, con lo que se publica en las redes sociales, porque todo eso es muy fácilmente pirateable. ¿Por quién? me pregunta usted, da igual, por quien sea”.

-Supongo que las redes sociales han influido.
“Si. Hay tal cantidad de información,  que lo difícil es buscar lo que uno quiere y distinguir entre lo que es real y lo que es falso, porque hay mucha noticia falsa que se cuela en los medios para engañar”.

-¿Se cuela?
“Si, claro. La desinformación está al orden del día. Y los periodistas ahí tienen una enorme responsabilidad, porque no deben contribuir a la difusión de noticias que son falsas”.

-Pero ¿y si esa información viene del propio Estado?
“Pues si viene del propio Gobierno es muy grave como está ocurriendo en estos momentos en Estados Unidos”.

-Habla usted de EE.UU. ¿es tan peligroso Trump?
“Donald Trump es muy impredecible, lo que lo hace improvisar. No parece tener principios muy claros y es capaz de decir una cosa y la contraria al mismo tiempo. Esto es un peligro porque crea incertidumbre. Mire, yo le veo dos grandes problemas: el primero es el proteccionismo exacerbado que defiende, porque crea barreras y no entendimiento y, en segundo lugar, su desconfianza frente a las organizaciones internacionales y a los organismos de resolución de conflictos, como por ejemplo la ONU,  porque no los ve como un seguro sino como una limitación a su capacidad de acción”.

-Usted ha sido embajador en Washington ¿cómo podemos llegar a entender la cultura norteamericana para comprender lo que ha pasado?
“Mire, la cultura norteamericana no es la nuestra. Ser liberal allí tiene una connotación negativa, y ser socialista es casi como ser comunista. Todo el proceso de toma de decisiones también es diferente y, por otra parte, es un país que está permanentemente en guerra, por lo que lo militar y la defensa tiene enormes connotaciones. Viven en un mundo muy centrados en sí mismos, donde el resto del mundo les importa bien poco. De hecho, tienen conocimientos de geografía difusos, por ser amable. Pero dicho esto, EE.UU. es un gran país con más patentes, literatura, cultura, cine y fuentes de energía que lo llevan a ser casi autosuficiente. Protegido por dos mares y un país amigo al Norte y otro, teóricamente amigo, al Sur. Tiene el 4,3% de la población y el 20% del PIB mundial. Una economía de 18 billones de dólares. China tiene 10  billones. Así que, esté o no Trump, EE.UU. va a seguir siendo el país que domine el mundo, aunque ya no lo hará solo”.

-¿España debe aliarse con Trump, a pesar de sus políticas?
“Por supuesto. España es un país que está invirtiendo mucho en EE.UU., sobre todo las empresas de la construcción que están muy bien vistas allí. Mire, con México Trump se está portando fatal. Pero dicho esto, España no puede desaprovechar oportunidades”.

-¿No está mal visto? Hace unos días el presidente del Gobierno canario fue muy criticado por decir que las Islas podrían aprovechar el turismo norteamericano que ya no va a ir a México.
“España se ha aprovechado, quiera o no quiera, de la situación de inseguridad de Egipto, Turquía y Túnez. Es evidente que nadie quiere que pasen estas cosas. Ni creo que el presidente canario quiera que Trump construya un muro, pero tampoco se le va a poner una cerradura al Archipiélago y si puede atraer  turismo norteamericano, será estupendo. Y esto no tiene porqué perjudicar a los mejicanos. Es más, creo que se debería aprovechar y hacer una buena campaña de promoción de las Islas en EE.UU. donde el turismo esta creciendo”.

-Usted también ha sido embajador en Marruecos ¿cómo está la situada Canarias frente a África?
“Le voy a contar una anécdota:  Un día me dijo Hillary Clinton cuando estaba de embajador en Washington, ¿cuales son los puntos más importantes en el mundo para España?, y le dije Europa, Latinoamérica y el Mediterráneo.  Y ella me dijo, pues nosotros les vemos como una potencia emergente muy importante en África Occidental. Mire, Canarias tiene una situación inmejorable frente a África. Cualquier mauritano que tenga dinero, puede venir de compras a Canarias o al médico. Las Islas deben ser como Miami para Senegal o Mauritania. Ahora, eso sí, el transporte tiene que ser fluído”.

-¿Y tenemos que estar tranquilos?
“Hoy no hay nadie seguro. Cuando hay un atentado es porque han fallado los servicios de inteligencia, pero es que hay muchos atentados que se evitan y no nos enteramos. España es uno de los países que mas detenciones de candidatos a hacer atentados hace. Creo que tenemos un margen de seguridad confortable. Las Islas tienen un plus de seguridad añadido y es que es más difícil cometer un atentado porque se limitan las formas de huir, circunstancia que cambia cuando el que comete el atentado está dispuesto a morir. Le aseguro que el Estado está muy vigilante”.

-¿Y con el islam?
“No nos equivoquemos,  el problema no es el islam sino la utilización que algunos grupos políticos hacen del islam que, por otro lado, tiene muchas versiones”.

-¿Le interesa a Occidente acabar con el islam?
“Prefiero pensar que el mundo no necesita la guerra para vivir, aunque es cierto que hay ocasiones en las que Occidente no interviene, pero  porque no puede”.

-¿Cómo cambia el chip para pasar de Marruecos a la Santa Sede?
“Son mundos distintos, pero tienen algo en común: ninguno está constreñido por una legislatura. Ni en Marruecos, ni en el Vaticano se piensa en términos de cuatro años sino de eternidad. Y le digo una cosa, los obispos no tienen servicio de inteligencia, pero están muy bien informados de todo. Es un mundo apasionante”.

-¿Qué le parece el nuevo Papa?
“Me parece que está trayendo aire nuevo a la institución. Es un Papa que viene del tercer mundo y ha vivido la pobreza. Me parece que está haciendo un catolicismo más verdad, que el de los lujos y dorados de los cardenales”.

Publicado el por María Fresno en Sin categoría ¿Qué opinas?

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