Premio a la Excelencia

La Mutua de Accidentes de Canarias (MAC) recibió la pasada semana el sello de excelencia europea 400+ que distingue a aquellas organizaciones que siguen una estrategia orientada a conseguir, precisamente, la excelencia en toda su actividad. Cada vez es más habitual que las empresas compitan por conseguir este galardón que, además, pone el listón muy alto a la propia empresa que deberá seguir trabajando para mantener esa hoja de ruta. Son muchas las que también se han unido a la Responsabilidad Social Corporativa. Éste es un ejemplo claro de que las empresas no son el enemigo y de que, con excepciones como en todo, ha aflorado un sentimiento, o más bien una necesidad empresarial, de involucrar al trabajador en los éxitos de la empresa. Sí. Se que muchos pensarán que la mejor forma es a través del reparto de beneficios.

Es una buena fórmula, algunas lo hacen, como IKEA o Mercadona, pero a gran escala esto no es posible porque: primero no son ONG y, segundo, si lo hacen se quedan sin margen para poder invertir.  Si a la empresa le va bien, al empleado también. Son muchos los nuevos coaching que se esfuerzan por enseñar a los CEOs de las empresas que hay que esforzarse por transmitir ilusión, entusiasmo y optimismo a los trabajadores y, sobre todo, afán y voluntad de superación. Ésta es la única manera de conseguir empleados productivos que son conscientes de que cuanto mejor le vaya a la empresa, mejor le irá a él. Son muchos los trabajadores que han perdido el afán de superación. Son muchos los empleados que dicen: ¡Esto no es mío, por lo que no me voy a esforzar. Cumplo y punto! Esto no es bueno ni para la empresa para la que trabaja, que puede quebrar y cerrar, ni para el enriquecimiento personal del empleado. El lugar de trabajo, su entorno, la luminosidad, hasta el orden…son cosas que influyen en la actitud del trabajador. Son muchas las empresas que están apostando por ello, y los empleados están respondiendo. Es cierto que siempre quedarán aquellos que prefieren pensar que sus empleados no son un valor sino una carga, pero tiempo al tiempo, la excelencia se terminará imponiendo si esas empresas quieren ser competitivas.

Publicado el por María Fresno en Sin categoría ¿Qué opinas?

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