Uno de los nuestros

En las más de 72 horas que median entre la victoria de Horacio Cartes en las elecciones presidenciales del Paraguay y el momento en el que escribo estas palabras, no leído ningún titular que se salga de madre. Apenas algunos sosos y casi asépticos títulos de carácter informativo. Nada del otro mundo. ‘El conservador Horacio Cartes gana las presidenciales del Paraguay’, tituló El País; Horacio Cartes gobernará Paraguay, encabezó serio y aséptico ABC. El Gobierno español, incluso, no tardó mucho en felicitar al empresario metido a Político que, según los datos oficiales, obtuvo, como candidato del Partido Colorado, el 45,91% de los votos. Todo tuvo un profundo hálito de normalidad.

La primera vez que llegué a Asunción, apenas habían pasado unos días del golpe de estado constitucional que depuso al ex presidente Fernando Lugo. Esperaba encontrarme con una ciudad en estado de shock; con el pueblo echado a la calle o, por lo menos, con algún exaltado aislado armando ‘quilombo’ en algún lado. Pero no. Todo estaba tranquilo. Demasiado tranquilo.

Aquellos días de junio de 2012 pude conocer de primera mano los manejos oscuros de la élite financiera paraguaya, históricamente vinculada al Partido Colorado, para provocar la caída del gobierno reformista de Lugo. Una matanza de campesinos provocó el juicio político al presidente electo. No se sabe a santo de qué se lío parda; aunque, desde el principio, se intuyó la mano de los de siempre. Lugo fue censurado por el Parlamento y depuesto. Se produjo después una alianza tácita entre colorados y liberales para volver a hacerse con las riendas del país.

Curiosamente, la matanza se produjo poco después de que el debate sobre las rentas de los grandes exportadores agrarios se intuyera en el horizonte de la agenda de gobierno. Cosas de la casualidad. Horacio Cartes tiene un curioso curriculum. Hijo de millonario, el empresario pasó algunos apuros de juventud. En los 80 estuvo cuatro años prófugo por evasión fiscal. Se entregó a la justicia y su causa fue sobreseída. Ya en plena madurez, según los famosos cables aireados por Wikileaks, la administración norteamericana lo investigó como cabeza de un cartel dedicado al tráfico de drogas y tabaco que operaba en la llamada Triple Frontera (zona de selvas entre Brasil, Argentina y Paraguay). Otro dato a tener en cuenta es que una vez se encontraron 16.000 kilogramos de estupefacientes en una de sus propiedades.

Eso sí, Cartes, como hombre hecho a sí mismo, es un liberal de pro. Un hombre ortodoxo desde el punto de vista económico. Uno de los nuestros, vamos.

Una semana antes, un ex conductor de guaguas venezolano ganó las elecciones de Venezuela por el 50,49% de los votos. En esa ocasión, los titulares y los análisis no fueron tan poco apasionados.

@Atapress

José Jiménez Almeida

Publicado el por José Jiménez Almeida en General 3 comentarios

3 Respuestas a Uno de los nuestros

  1. Lucas Yommi

    Asi es mi estimado Ata, la asepcia de ciertos medios huele a mierda!…

     
  2. Jesús

    Excelente análisis, de la realidad latinoamericana, solo la verdad nos hará libres Ata, un fuerte abrazo.-

     
  3. Isabel Déniz

    Deliciosa ironía la de tu comentario final. 😉

     

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