“A veces llegan cartas con sabor amargo…”

A veces llegan cartas con sabor amargo, con sabor a lágrimas… decía una vieja canción.

No sé si quienes  me leen la recuerdan o la han oído alguna vez, por las dudas aclaro que tiene otra parte más alegre donde habla de cosas bonitas. Menos mal, todo no iba a ser malo!

Estos días me han llegado cartas con sabor a mentira, con sabor a estafa y además con olor a podrido. Pero no soy la única, a ustedes también.  Eso es, ya lo han adivinado!! Hablo de la propaganda electoral, hablo de esos listados con nombres que (si nadie lo evita) nos han de representar en el Parlamento Europeo y en la Presidencia de la Comisión Europea!!

Yo hasta hace unos años ni me preocupaba cuando llegaban las elecciones fueran las que fueran: Autonómicas, generales, europeas… “- Para qué, para qué votar…?”…me preguntaba con gran hastío e ignorancia. Hastío porque gobernase quien gobernase todo parecía ir siempre mal y en el fondo (pensaba yo y escuchaba por doquier…) tanta culpa tenía el partido saliente como el partido entrante y viceversa. Ignorancia porque mi cerebro estaba colapsado de clichés tales como:

– Yo no entiendo de eso, no he estudiado para política…

– Ya tengo muchos problemas en mi vida como para preocuparme de estas cosas…

– Los políticos son ellos, que se las arreglen que para eso ganan buenos sueldos y roban otro poco…

– Lo que yo diga o piense no va a llegar a ningún lado. Solo soy un ama de casa, una dependienta…

Y así, cliché tras cliché (aún hay muchos más…) llegué al convencimiento de que la política era una cosa lejana, complicada, extraña. Hecha solo para personas muy listas e inteligentes. Pero que incluso entre los listos e inteligentes…se colaba siempre unos cuantos mentirosos y ladrones.  En todas las cestas… Ya se sabe… no?

Y así fue que pasé muchos años sin saber que política era lo que se vivía cada día en la calle, en cada casa, en cada puesto de trabajo, y que en ella participábamos tod@s queriendo o sin querer, ya que girar la cabeza para otro lado no evitaba que las decisiones tomadas por otros no afectasen tu vida sí o sí.

Pensando estas cosas creo que es fácil de adivinar que en  algunas ocasiones no voté. Y en otras cuando lo hice fue más por intuición que por convicción. Aquello no era lo mío… lo mío era trabajar, pagar el alquiler, tratar de llegar a fin de mes, no meterme en problemas, sacar a mis hijas adelante, lograr que fueran buenas personas…

“A veces llegan cartas con sabor amargo, con sabor a lágrimas…” dice esa vieja canción. Y yo digo que las cartas que estos días han llegado con sabor a estafa, a mentiras y olor a podredumbre… ya no me las trago, ya no me las creo y ya tampoco me las endosan porque no miro más hacia el otro lado. Ahora miro de frente al futuro que quiero para mi, para mis hijas y para quienes me rodean sean conocidos o no. Porque en este Mundo tod@s tenemos derecho a una vida digna con un futuro mucho más digno aún.

En las plazas del 15M aprendí que la palabra política no era tabú ni estaba maldita. Aprendí que la política no era algo reservado solo para unos cuantos y que se ejercía de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo como todo este tiempo nos han obligado a tragar.  Aprendí que:  “política es hasta una barra de pan”.  Aprendí que mi voz era válida, y la tuya, y la del otro. Y que la de todos juntos llegaría a donde quisiéramos como un gran altavoz. Aprendí que los derechos se defienden. Cuando fui consciente de esto último sentí vergüenza, muchísima  vergüenza por haberme dejado robar tanto tiempo la voz, dejarme llevar  y ni siquiera haberme dado cuenta…

Hoy me siento más libre que nunca, y más dueña de mi misma que de los calcetines que llevo puestos. Y lo bonito de todo esto es que hay mucha más gente que siente lo mismo que yo y están trabajando muy duro para hacer que esta nueva actitud cambie las reglas del juego.

No será fácil, de hecho no lo está siendo. Pero si hay algo en lo que creo es en la honestidad y en la perseverancia de las personas que quieren/queremos (me incluyo) cambiar el sistema donde unos pocos tienen todo y unos muchos no tenemos nada. Y que conste que esto que digo no es envidia ni nada parecido, ojo!! Es simple sentido común porque todos debemos tener todo!!!

Llegan las Europeas y mucha gente no irá a votar.

– Unos porque han dejado de creer en esas personas mal llamadas políticas  (los políticos deben hacer “el bien”, no “el mal”) y optan por el trillado “todos son iguales”.

– Otros porque en su ideología está que votar significa reconocer que les entregas el poder a esos de arriba y por ende dejarse arrastrar a un sistema que en realidad hay que destruir, no perpetuar. *Ojo, que esto es muy matizable.

– Y ya por último quedaría un grupo de personas que carece de/la (o ni siquiera busca) información sobre que hacer o como participar en estos momentos de duda, de no tener claro para que sirve su voto ni a quien dárselo, y por ello se quedan en casa.

Yo no pretendo desde aquí decirle a nadie a quien tiene que votar.  Cada uno sabrá. Pero sí sé que yo voy a votar. Porque pasé del descreimiento, de la apatía y de la desinformación consentida e inoculada…  a tener ilusión para volver a votar de nuevo.

A mí este sistema actual tampoco me gusta, tampoco me representa, pero de momento es el único que tenemos y estoy convencida que para cambiarlo hay que actuar desde dentro sin dejar de pisar la calle, que es donde está el pulso verdadero de la vida.  Por eso voy a confiar en mis fuerzas y en las fuerzas de las personas que me rodean, las que desde abajo han sacado un programa electoral consensuado por gente de la calle, por dependientas y amas de casa, por taxistas y camareros, por médicos y enfermeras, por maestros y jubilados, por estudiantes y secretarias, por abogados y panaderos, por albañiles y cineastas… y por tantas y tantas gentes de otras diferentes profesiones, edades e idiosincrasias.

Algunas personas que tienen dudas me han preguntado que opción es la mejor…y yo no quiero dar siglas, no quiero que otros me “acusen” de convencer a nadie. Solo voy a responderles que miren a su alrededor, que se fijen donde ha habido un antes y un después. Que analicen donde está actualmente participando la gente de la calle, esa gente que va a las manifestaciones,  que para desahucios,  que ocupa bancos y son sacadas a rastras por la policía que obedece ordenes (de donde vienen esas órdenes..??). Me gustaría que quienes me preguntan se fijen en esa gente que no para de pedir y exigir justicia y democracia directa y participativa para tod@s, donde también estás incluido tu, que me lees…

Han nacido partidos políticos que no tienen dinero para enviar cartas a tu casa, (ni lo quieren). Pero tú tienes ojos para ver, oídos para escuchar y boca para hablar. Yo (de momento) no me he afiliado a ninguno, cierto, pero si persigo el mismo objetivo y por ello los acompaño en el camino.  Mi voto no será para la gente que quiere que gane su grupo. Mi voto será para el grupo que quiere que gane la gente.

El domingo 25 nuestro ALTAVOZ puede empezar a hacer caer los poderes financieros, esos que desde Europa nos han impuesto unas políticas completamente equivocadas, no te quedes en casa.

Salud, compañer@s.

 

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