Viaje al Oeste de los Coen

Los Coen, a la sazón Joel y Ethan, tanto monta, monta tanto, tienen, entre sus muchas virtudes y algunos que otros defectos -vamos, como en botica-, el afán de revertir los géneros, malearlos o dotarlos de ropajes ajenos a los cánones establecidos e inyectarles grandes dosis de originalidad. Aunque No es país para viejos, la última obra maestra hasta la fecha del dúo fraternal, no era un western, en el fondo e incluso en las formas sí que contaba con su sello. Ahora, ha ocurrido lo mismo, pero un poco a la inversa, con Valor de ley, su nueva película, aparentemente una del Oeste de toda la vida, pese a no encajar en los mimbres del amplio universo del Far West, al menos para la casi siempre lúcida mente de este genial equipo cinematográfico de hermanos. Valor de ley resulta de manera nominal un remake del filme del ilustre artesano Henry Hathaway, protagonizado allá por el año 1969 por el verdadero icono del género, John Wayne, si bien la película de los Coen tiene diferencias notables respecto a su antecesora. A ratos lenta y sobria y, sobre todo, eminentemente desmitificadora y crepuscular, con algún que otro toque de lirismo, Valor de Ley transita por territorios un tanto alejados de los clichés característicos del western más clásico y purista. Es como si ambos pasaran de puntillas por el academicismo imperante en este ámbito genuinamente norteamericano, salpicando la película con sus habituales ingredientes, en los que no falta, como no podía ser de otra manera, su habitual humor ácido y la apuesta sin ambages por los antihéroes. Un excepcional Jeff Bridges (el alguacil borracho y pasado de vuelta Rooster Cogburn), en un papel con ribetes que recuerdan, aunque sea a determinada distancia a su ya celebérrimo personaje el Nota, en la también coeniana El gran Lebowski -cambia aquí la maría por el whisky-, y un ensimismado Matt Damon, en la piel de LaBoeuf, un ranger de Texas, orgulloso  y petulante, dan la reválida a la verdadera protagonista de la cinta, una jovencita de prometedor futuro llamada Hailee Steinfeld (Mattie Ross), quien está francamente espléndida como ángel vengador -no en vano la chiquilla está nominada al Oscar-, que demuestra una convicción impropia de su edad a la hora de “negociar” su particular vendetta contra el asesino de su padre -un canalla envuelto en Josh Brolin- con unos diálogos impagables. Sin duda, Valor de ley resulta un producto altamente recomendable para pasar un buen rato frente a la gran pantalla.

Publicado el por Fran Domínguez en Cine, Críticas 1 comentario

Respuesta a Viaje al Oeste de los Coen

  1. gggg

    ¿donde esta rubén, que era al lo único k leía’?

     

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