Todos al suelo

Todo hay que decirlo. Los anglosajones, en términos cinematográficos, y quitando de lado el tema económico y de recursos (y bla, bla, bla), nos ganan por goleada en dos aspectos: se ríen mejor y sin complejos de sus miserias y están más duchos que nosotros en esto de llevar su historia a la gran pantalla. Y mira que por historia no nos podemos quejar, porque grande, ancha, y con aristas, muchas aristas, tenemos por un tubo. Ahí están los propios estadounidenses que con poco más de 220 años de andar por el mundo exprimen hasta la saciedad sus contradicciones, aciertos y demás parafernalia. En España lo de ahondar en el retrovisor, pues poco, relativamente poco, en comparación con otros países con menos ‘pedigrí’ con las cuitas de antaño. Sí, somos conscientes de la pasta gansa que cuesta poner en pie producciones históricas pero ni por esas, salvo algunos dignos ejemplos. Curiosamente, ese papel lo están supliendo, con mayor o menor acierto, las series televisivas. Y si el pasado más profundo se toca poco, pues con la contemporaneidad ocurre lo mismo. Por primera vez, y siguiendo un poco la estela de la miniserie de 2009 sobre el tema, se va estrenar este mismo mes, como no podía ser de otra manera, un filme que recrea de arriba a abajo el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Ya era hora… Han tenido que pasar 30 años para que veamos en la gran pantalla los entresijos de uno de los capítulos más controvertidos de nuestra historia más reciente (recomiendo encarecidamente para saber más del tema en cuestión el libro Anatomía de un instante, de Javier Cercas). Los norteamericanos, por ejemplo, tardaron un suspiro en llevar al cine el ‘caso Watergate’, en la magnífica Todos los hombres del presidente. El filme 23-F, de Chema de la Peña, que según parece se decidió a rodarlo tras ver The Queen, ese “análisis” de Stephen Frears sobre Isabel II de Inglaterra, está contado en clave de thriller político y en él aparecen, entre otros, Paco Tous, en el papel de Tejero; Juan Diego, en la piel del general Alfonso Armada; Ginés García Millán, como Adolfo Suárez; y Fernando Cayo, interpretando al rey Juan Carlos (algo que ya había hecho en un par de series). Estos días podemos ver 23-F en la gran pantalla y opinar cómo se escenifican las horas más inciertas que ha vivido la democracia española, ésas en la que un señor con bigote, tricornio, y mucha mala leche encima, casi nos chafa la entonces recién alcanzada libertad.

Publicado el por Fran Domínguez en Cine, Opinión ¿Qué opinas?

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