Sexo con pulmón de acero

Dos de los protagonistas

El cine independiente nos regala de vez en cuando pequeñas perlas en forma de comedia (o dramedia, como prefieran llamarla), películas con un trasfondo difícil o duro -basadas en hechos reales- pero que pasadas por el cedazo del humor, el cinismo y la ironía desdramatizan en enormes dosis la historia en sí y sus circunstancias. Ya lo vimos hace unos meses con el filme francés Intocable, que trata la amistad de un millonario tetrapléjico y de un joven de origen senegalés procedente de un barrio marginal de París, y ahora nos encontramos con algo parecido en Las sesiones, cinta inspirada en relatos autobiográficos del escritor y periodista Mark O’Brien, quien vivió siempre pendiente de un pulmón de acero por culpa de la polio.

William H. Macy hace en esta ocasión de cura

La película, escrita y dirigida por Ben Lewin (entre otros trabajos, rodó un buen puñado de capítulos de la serie Ally Mcbeal), cuenta las vicisitudes del propio O’Brien, interpretado por un convincente John Hawkes (La tormenta perfecta, Winter’s Bone), a la hora de perder la virginidad con 38 años de edad, para lo que recurre a consultas teórico-prácticas de una madura terapeuta sexual (Helen Hunt, –Mejor… imposible, La maldición del escorpión de jade-); eso sí, siempre bien aconsejado por su pragmático amigo, de profesión cura (un genial y ahora desmelenado William H. MacyFargo, Boogie Nights, Pleasantville-). Las sesiones está relatada con una sencillez desbordante y atraviesa sin pudor ni complejos, y con la más mundana naturalidad, por temas tratados casi de puntillas como es el sexo en los discapacitados. Lewin esboza un lúcido y ágil producto cinematográfico que toma su fuerza en la soberbia interpretación del trío protagonista, que dota de personalidad a un filme sin grandes pretensiones pero que reflexiona de forma nítida sobre el sexo -sea en el contexto que sea-, los sentimientos y la religión.

Publicado el por Fran Domínguez en Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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