Pistolero Tarantino

Christoph Waltz y Jamie Foxx, los protagonistas de 'Django desencadenado'

El western no supone un género ajeno en la filmografía de Quentin Tarantino. ¿Acaso Reservoir Dogs no es una peli del Oeste trasladada al ámbito urbano, un verdadero Grupo Salvaje cuyos componentes van vestidos de negro. ¿Acaso la saga Kill Bill no cuenta con los mimbres básicos del género, aunque cambiando pistolas por katanas? ¿Acaso la secuencia con la que arranca de forma magistral Maldito Bastardos no empatiza a escala de tensión y de atmósfera con el universo del Far West, pero en la campiña francesa y con malnacidos nazis? A Quentin Tarantino únicamente le faltaba dirigir un western de manera formal (ya había participado como actor en uno, precisamente en Sukiyaki Western: Django, de Takashi Miike). En Django desencadenado despliega todo el imaginario que tiene en su cabeza, ora sea la vertiente crepuscular, ora ese homenaje más que explícito al spagueti western (como santo y seña de este paradigma, el cameo de Franco Nero, el Django de la versión de 1966). Tarantino no reinventa el género, pero le da su excepcional toque, el de un tipo que ha mamado cine por los cuatro costados.

Django desencadenado, que narra las peripecias -dos años antes de la Guerra de Secesión- de un cazarrecompensas alemán (Christoph Waltz, el nuevo actor fetiche de Tarantino: simplemente genial) y de su particular compañero de andanzas, un esclavo liberado  (Jamie Foxx), resulta, en definitiva, una cinta con el santo y seña tarantiniano: diálogos magistrales, sentido del humor, escenas violentas -al final no tantas como cabría esperar- y una pegadiza banda sonora -en la que se incluye un rap-. En el debe del filme: un metraje excesivamente largo (se podía contar lo mismo con menos minutaje). Y en cuanto a la polémica suscitada por las críticas -un tanto fuera de lugar- de Spike Lee por cómo el director de Tennessee trata el asunto de la esclavitud (algo que hace sin haberla visto, según dice), sólo un apunte: Tarantino se ríe hasta del Ku Kux Klan, con una escena en la que ridiculiza a una especie de protogrupo de esos descerebrados… No se la pierdan.

Publicado el por Fran Domínguez en Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario