Hagiografía de Lincoln

Fotograma del filme

Si existen héroes de carne y hueso para los estadounidenses, uno de ellos es, sin duda, Abraham Lincoln, su decimosexto presidente, el hombre que abolió la esclavitud y que salió vencedor de la Guerra de Secesión que había fracturado al país en dos mitades. Tal magna figura, objeto de veneración y referente político de primer orden, que recobró nuevos bríos, por razones bastante obvias, con motivo de la primera elección de Barack Obama, aparece por enésima vez en la filmografía yanqui, en esta ocasión de la mano de Steven Spielberg, que por fin ha logrado llevar a la gran pantalla su visión -que no biopic- del célebre estadista republicano, centrando la particular hagiografía en los últimos meses del episodio de confrontación civil entre el Norte y el Sur y en la aprobación de la histórica decimotercera enmienda.

Lincoln conversa con las tropas

Spielberg no oculta en ningún momento su firme admiración por Lincoln y, desde esa perspectiva, la cinta resulta un verdadero y franco panegírico fílmico, que el rey Midas de Hollywood envuelve con mimbres cercanos al thriller político, haciendo gala una vez más de su habilidad narrativa, y en la que no faltan momentos humorísticos (las escenas en las que se compran con prebendas el voto favorable de los congresistas demócratas). Basado en el libro de Doris Kearns, con guión de Tony Kushner, Spilberg hace uso de sus dotes para llevarnos a su terreno y empatizar con una figura ya de por sí afecta por su altura política y nobles ideales (paralelismos en un contexto dominado por una figura como Obama que también pasará a la historia), incluso cuando hace uso del maquiavélico fin que justifica los medios para tamaña empresa como acabar con la esclavitud y alentar la  igualdad de razas. Una película en la que los diálogos, obviamente, predominan sobre la acción, que se hace larga como una avenida para los profanos en historia y politología de Estados Unidos, y en la que destaca la fenomenal fotografía de Janusz Kaminski y la excelsa interpretación de Daniel Day-Lewis como Lincoln, que huele a premio Oscar.

Publicado el por Fran Domínguez en Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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