Leónidas en la Casa Blanca

Menudo secarral de películas estamos viendo en esta calurosa primavera del año 13 del segundo milenio después de Cristo, donde los filmes interesantes no brotan ni por asomo en la cartelera. En este páramo cinematográfico nos encontramos con productos de vívida evasión como Objetivo: la Casa Blanca (en inglés, Olympus has fallen, un título mucho más poético, no me lo negarán), básicamente una tuneada versión de la primigenia Jungla de Cristal, que cambia el edificio Nakatomi por el hogar de los presidentes de Estados Unidos, y que sustituye al metomentodo policía neoyorquino John McClane-Bruce Willis por el agente del servicio secreto Mike Banning-Gerard Butler, con el añadido de que el actor británico nos recuerda también a su letal Leónidas de 300. Si en la célebre cinta de los 80, los terroristas eran malvados alemanes orientales (de los de la extinta RDA), en esta, por mor de los tiempos que corren, los malos malísimos -una vez finiquitado el ínclito Bin Laden- son, como no podía ser de otra manera, los norcoreanos, quienes atacan sorpresivamente la Casa Blanca y la hacen papilla para bebés, tomando de paso al presidente (Aaron Eckhart ) y parte de su gobierno como rehenes en el búnker (¡sí, existe!).

 

Butler interpreta a un agente del servicio secreto estadounidense

La película por supuesto que resulta entretenida, como todas las de esta clase, en las que el máximo responsable del Imperio está en apuros (ya saben, Air Force One…), y más una dirigida por un tipo como Antoine Fuqua, ya curtido en filmes de acción (Los amos de Brooklyn, Shooter: el tirador, El rey Arturo, y la excelente Training Day), lo que pasa es que deja un capitidisminuido espacio para la sorpresa, y tras un prometedor inicio, apenas transcurridos diez minutos, barruntas lo que va a suceder, incluida la imagen de la bandera de las barras y estrellas cayendo al suelo con música solemne. Nada que no hayamos visto antes. Como curiosidad, el bueno de Morgan Freeman (que interpreta al portavoz gubernamental) llega a la presidencia de Estados Unidos por segunda vez en su carrera (ya lo fue en la apocalíptica Deep Impact), aunque aquí sea solo en funciones. Por lo demás, poca cosa. ¡Ah! Butler no dice eso de yipikayei hijo de…, ni tampoco augh, afortunadamente

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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