Se acabó el resacón

Fotograma de Resacón 3

Fotograma del filme Resacón 3. / WARNER BROS.

El problema de estirar el chicle es que tarde o temprano se termina rompiendo. Resacón en Las Vegas tuvo la virtud de captar la atención de un amplio número de espectadores por la propuesta empleada en un tipo de películas focalizadas a un público joven y con unos patrones cómicos bastante comunes y habituales, con grandes dosis de humor salvaje y escatológico. El guionista y director Todd Philips articuló la película en base a la reconstrucción de los hechos acaecidos tras una noche de despedida de soltero de absoluto desenfreno y despiporre, en la que unos amigos aparentemente tranquilos se despiertan sin saber lo que ha ocurrido. La resuelta y exitosa fórmula, sustentada también en unos carismáticos personajes y en estrambóticas situaciones, se repitió en la segunda parte de la serie, trasladada esta vez a la exótica Tailandia, y a pesar de la reiteración -y del peligro que ello conlleva para un producto cinematográfico- la película no desentonó. Sin embargo, la tercera entrega R3sacón no sigue la estela ganadora de las anteriores y se desinfla como un globo picado. Y eso que hay que agradecerle a Philips el intentar -al menos- dar un giro a esta peculiar saga, si bien su resultado defrauda y lo que resulta definitivo: no convence, finiquitando de paso la franquicia -no creo que la resuciten después del fiasco argumental-. Ni siquiera Zach Galifianakis ni el mayor protagonismo concedido a Ken Jeong, el imprevisible y desinquieto Chow -mejor en un papel de secundario- logran salvar el filme. La manada, por tanto, se disuelve.

Publicado el por Fran Domínguez en Cine, Críticas ¿Qué opinas?

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