Capitán Hanks

El mundo de la piratería es todo un subgénero cinematográfico, revitalizado en los últimos tiempos por la casi inagotable saga de Piratas del Caribe, que tan buenos resultados ha dado en taquilla y derivados. Las pelis de piratas, corsarios, filibusteros, bucaneros y demás gentes de mala vida marítima se han centrado en el periodo histórico álgido de esta actividad, que abarca desde mediados del siglo XVI hasta principios de la decimonovena centuria, y particularmente en historias que tenían lugar en aguas del continente americano y la mar de las veces con los navíos españoles como recurrentes víctimas. Sin embargo, la piratería contemporánea no ha tenido mucho calado que digamos en el séptimo arte, y eso que no han faltado historias como la que ahora nos ocupa. Capitán Phillips, el filme protagonizado por Tom Hanks, y que también huele a Óscar, nos lleva al Cuerno de África, a las peligrosas aguas somalíes, predio de un pirateo sistemático -precisamente, esta misma semana hemos conocido la condena a los piratas que intentaron asaltar hace unos años el buque de combate español Patiño-. La cinta, dirigida por Paul Greengrass, basada en hechos reales y en el subsiguiente libro sobre el suceso, narra un ataque perpetrado en 2009 a un barco mercante estadounidense y el posterior secuestro de su capitán. Greengrass, un avezado especialista en thrillers de acción, con dos filmes de la serie Bourne en su buchaca y con relatos también inspirados en la realidad como Domingo sangriento y United 93, presenta un notable y atractivo producto que se vertebra en las dotes interpretativas del ya veterano Hanks y en su capacidad para mantener el pulso de la narración hasta el clímax final, y eso a pesar de la consabida intervención en el rescate -como es natural- del séptimo de caballería. Uno de los principales aciertos de la película descansa en no deslizarse por la senda del maniqueísmo ramplón, fácil en acontecimientos de esta índole, aspecto que el realizador anticipa en un prólogo que ilustra las preocupaciones familiares de un capitán de barco en el contexto de la actual crisis económica y las presiones mortales para delinquir por parte de los señores de la guerra a las que se ven obligados muchos ciudadanos de ese país olvidado de Dios llamado Somalia. Dos mundos en colisión en alta mar.

 

 

Publicado el por Fran Domínguez en Noticias ¿Qué opinas?

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