Sublime Cate

Después de su último periplo europeo, con estancias admirativas en París y Roma, Woody Allen regresa con Blue Jasmine al suelo patrio -el suyo, claro-, a la empinada San Francisco sin dejar atrás su Nueva York del alma -a través de flashbacks, eso sí- para armar una de esas historias con denominación de origen, trufadas de estimulantes diálogos y de personajes con personalidad que transitan por el caleidoscópico mundo del prolífico director de la Gran Manzana y que tanto gustan a su legión de fans. Sin embargo, este nuevo relato fílmico de Allen no sería lo mismo -ni de lejos- sin la acaparadora presencia de una actriz que siempre coloca el listón un centímetro más alto que las demás y que se llama Cate Blanchett (El curioso caso de Benjamin Button, Elizabeth, Hannah). La interpretación de la rubia australiana sublima y vigoriza el relato de Allen, bordando hasta la saciedad el papel de egoísta exconsorte millonaria neurótica venida a menos (Jasmine), que busca un nuevo hálito a su existencia yendo a vivir a casa de su modesta hermana adoptiva y causando de paso el lógico terremoto. La esplendidez en la pantalla de Cate Blanchett es tal que prácticamente eclipsa a todos, incluida a una genial y empática Sally Hawkins (Persuasión, Happy-Go-Lucky, Jane Eyre), en la piel de la grácil Ginger, la humilde hermanastra, y también a un no menos brillante Bobby Cannavale (lo hemos visto en la serie Boardwalk Empire), el abrupto novio de Ginger: los secundarios de lujo en esta nueva dramedia de Allen, junto a Alec Baldwin (que repite con el genio de Brooklyn tras su paso por A Roma con amor), Andrew Dice Clay, Peter Sarsgaard y Louis C.K. El realizador neoyorquino lanza sus puyas a la ensimismada alta sociedad neoyorquina y hace descender a una expatriada del lujo y de la dolce vita, Jasmine, al infierno de la cruda realidad, en la que tratará de forma patética de manipular y de retorcer todo en beneficio propio para recuperar su posición de antaño. Blue Jasmine es, en definitiva, una película con el inconfundible sello de Woody Allen pero se recordará por la actuación de la inconmensurable Cate Blanchett, y eso no se ve todos los días…

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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