De juegos

Confieso que la primera parte de Los juegos del hambre me sorprendió gratamente, y eso que a priori se trataba de otro blockbuster más, fruto de la enésima adaptación  novelística posadolescéntica. Sin embargo, el filme, basado en la trilogía de Suzanne Collins (Los juegos del hambre, En llamas y Sinsajo) sobre una sociedad futurista y autoritaria, en la que los Estados Unidos está dividido en distritos que cada año ofrecen como tributo a dos de sus jóvenes en un enfrentamiento a vida o muerte, tenía la virtud de entretener sin estridencias, con una factura sobria pero brillante, y donde una de sus principales bazas descansaba en una actriz con futuro fulgurante llamada Jennifer Lawrence -a la postre ganadora de un Óscar por El lado bueno de las cosas-, en la piel de la carismática e instrospectiva Katniss Everdeen, bien respaldada por secundarios de lujo como Woody Harrelson, Stanley Tucci y el veterano Donald Sutherland. La segunda entrega de esta franquicia, a la que se incorpora Philip Seymour Hoffman, dándole un punto más de calidad interpretativa, no defrauda y de hecho mantiene el interés -con cambio de director incluido-, lo que resulta todo un logro en este tipo de productos destinados a la mayor gloria de la evasión.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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