Evasión

La cartelera de Navidad suele ser prolija en productos para mayor gloria de la evasión: las fechas mandan. En la maraña de títulos, además de la nueva entrega de El Hobbit, inflada magníficamente (pero inflada al fin y al cabo) por Peter Jackson, destaca un filme que se lleva la palma en esto de fantasear, más que nada porque la propia historia va de ello. Ben Stiller -ya para siempre en la memoria colectiva por ser el surtidor de una particular gomina para la rubia cabellera de Cameron Diaz- protagoniza y dirige La vida secreta de Walter Mitty, filme basado en un relato de James Thurber, que fue llevado al cine en 1947 con el inolvidable Danny Kaye. La actualizada versión de Stiller nos traslada a la revista Life, donde trabaja un soñador cuarentón, jefe de la sección de negativos. Mitty tiene frecuentes momentos evasivos, donde aparca la realidad para dar rienda suelta a la más desbordante fantasía. Además, está enamorado de una compañera de trabajo, a la que no se atreve a dirigirle la palabra, hasta que por circunstancias laborales (desaparece el negativo de la fotografía de portada con la que Life se va a despedir de la edición en papel) no le queda más remedio que entablar contacto con ella. Se trata de una comedia ligera, sin grandes pretensiones, de fácil digestión, plagada de buenismo -lo que a veces no es malo- y que hace guiños -aunque sea de forma somera- a la coyuntura actual de cierres y despidos, en la que Stiller demuestra que no le falta talento para la realización (recuerden que el neoyorquino ha hecho interesantes incursiones detrás de la cámara en cintas como Reality bites, Zoolander y Tropic Thunder). La cinta tarda en despegar, pero te gana paulatinamente. Ideal para este periodo de laxitud, a modo de cuento navideño, porque, ¿quién no sueña despierto? Y más con la que aún nos sigue cayendo…

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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