Fino y chacolí

Hace pocos años llegaban a las pantallas españolas las exitosas Bienvenidos al Norte (2008) y Bienvenidos al Sur (2011) -filme francés e italiano, respectivamente-, que ahondaban en clave de humor desenfadado y sin complejos en las diferencias socioculturales e incluso económicas entre territorios, comunidades, regiones, autonomías o como diablos quieran ustedes llamarlas. Un extenso campo, por cierto, poco cultivado por estos lares de Dios, donde cuesta bastante dejar de mirarse el ombligo y reírse de uno mismo y de las comunes cuchipandas, costumbres, neuras, miedos y miserias, a no ser por honrosas excepciones, como en su momento hicieron los propios vascos con el hilarante programa televisivo Vaya semanita. Emilio Martínez-Lázaro (Los dos lados de la cama, El otro lado de la cama, Las 13 rosas, Los peores años de nuestra vida), un verdadero artesano de nuestro cine, ha querido paliar en parte este déficit patrio de comicidad catártica e interregional pergeñando algo parecido a las mentadas cintas en Ocho apellidos vascos. Para ello, Martínez-Lázaro utiliza el envoltorio de la comedia romántica de enredo, protagonizada en el caso que nos ocupa por el monologuista Dani Rovira -en su primera experiencia delante de las cámaras de cine- y por Clara Lago, ambos -uno de las tierras de la manzanilla, el fino y el rebujito, y otra de las del chacolí y el calimocho – ennoviados por las circunstancias en un caserío costero de Euskadi. A pesar de expeler una constante batería de chascarrillos y tópicos sobre vascos y andaluces -más de los primeros que de los segundos-, la cinta coguionizada por Borja Coebaga se deja ver, si bien se desaprovecha la ocasión para sacar una mayor tajada humorística. Ocho apellidos vascos resulta un producto ligero, con gracia -sin alcanzar lo desternillante-, que te deja con la insana sensación de que podía haber dado más de sí, y en el que al menos destacan, en el apartado interpretativo, los siempre solventes Carmen Machi y Karra Elejalde. De todas formas, la película de Martínez-Lazaro tiene visos de erigirse en avanzadilla para que proliferen comedias de este cariz, que profundicen sin ningún rubor en nuestro amplio, rico y pintoresco universo local. Material e historias no van a faltar.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Opinión ¿Qué opinas?

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