Sin novedad frente al Vesubio

Cada cierto tiempo, como algo cíclico, aparece por las pantallas algún ejemplo de ese género llamado péplum, películas de espada, sandalia y túnica, con mayor o menor -o ningún- rigor histórico o mitológico, que tuvo en las décadas de los 50 y 60 de la pasada centuria su momento más álgido, y en algunos casos macarrónico, especialmente en su italianizante vertiente de serie B. De los filmes adscritos a este populoso ámbito cinematográfico que hemos podido ver en los últimos años, tras la tímida revitalización sufrida por el género con notables cintas como Gladiator o Troya, y de manera más reciente la espartana 300, aunque con otros presupuestos estéticos provenientes del cómic, pocos se salvan de una inmisericorde quema en el Averno. Pompeya, la última propuesta del también llamado cine de romanos, se merece del mismo modo la tortura en el fuego eterno, si bien, siendo benévolos, llega a entretener levemente, más que nada por la pericia de un artesano de la acción y de los mamporros como Paul W. S. Anderson (la saga Resident Evil, Alien vs. Predator, Mortal Kombat). Este filme, que no es otra adaptación de la decimonónica novela Los últimos días de Pompeya, como pudiera parecer, resulta un aceitoso refrito de otras tantas representantes del género, con un argumento bastante pobre y previsible, aderezado con ciertas inexactitudes del contexto político de la época (dinastía de los Flavia), y en el que se abusa sin ningún tipo de complejo de las imágenes por ordenador. El elenco de la cinta, encabezado por el defensor del Muro Kit Harington (el Jon Nieve de Juegos de Tronos), la grácil Emily Browning (Sucker Punch) y los ya veteranos Jared Harris (Sherlock Holmes, Lincoln), Carrie-Anne Moss (la saga de Matrix) y Kiefer Sutherland (Cuenta conmigo, Algunos hombres buenos, Los tres mosqueteros, Tiempo de matar) no aporta valor a una propuesta inconsistente, trufada de gladiadores y damas en apuros. En cualquier caso, puede ser apta para echarse unas cotufas frente al Vesubio sin temor alguno a que te caigan piroclastos encima…

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario