Resurrección ochentera

Los 80: los años dorados del pop, de los estertores de la Guerra Fría, de los walkman y de un sinfín de cosas más, algunas para olvidar (los suéter de punto inglés, los pantalones descoloridos, los pelos escalfados…). Esta segunda “década prodigiosa” (la otra es la de los 60) lleva un tiempo instalada como referente para el Hollywood actual, y no sé si esto es bueno o malo, en tanto que no ha supuesto una fuente de inspiración como tal, con algunas honrosas excepciones, como Super 8, de J.J. Abrams (que recobraba el espíritu de películas de aventuras tan de la época y que tienen en Los Goonies su paradigma más preclaro), sino más bien en un espejo para poder reproducir remakes a mansalva. De hecho, entre las cintas de las que se habla, se dice, se comenta que pueden resucitar de una manera u otra en fechas próximas se encuentran la ya citada de Los Goonies, Los Gremlins (esos bichitos adorables a los que no hay que bañar ni darles de comer después de las 00.00 horas) y Loca Academia de Policía (todo un clásico de las pelis de humor ochenteras). Al parecer, Paramount Pictures ya ha dado luz verde a la nueva versión de Exploradores, el filme protagonizado en su momento por unos párvulos Ethan Hawke y River Phoenix (ya desaparecido). Y es que en este 2015 veremos una buena muestra del cine parido en la década de los 80. El 15 de mayo llegará a las pantallas uno de los héroes apocalípticos por excelencia, Mad Max, otrora en la piel del australiano Mel Gibson y ahora con los rasgos del actor Tom Hardy, en un filme que lleva por subtítulo Furia en la carretera. Y cómo no, también vendrá la continuación más esperada de todos los tiempos, la de la saga de La Guerra de las Galaxias, con su Episodio VII (El despertar de la Fuerza), que de la mano del mentado J.J. Abrams se estrenará en el mes de diciembre. Confío y deseo que esta fiebre, que en el fondo los de mi generación agradecemos aunque revele la escasa originalidad imperante en la meca del cine, nos deje intacto al gran icono de ese ilustre decenio: E.T., y no cometan bajo ningún concepto la imperdonable tropelía de volverlo a traer a la Tierra. Déjenlo tranquilito en nuestro imaginario… y en su casa, a la que tanto le costó regresar.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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