De vuelta por el Jurásico

Fotograma del filme 'Jurassic World'. / EUROPA PRESS

Chris Patt, uno de los prorotagonistas del filme, entre dos velociraptores. / EUROPA PRESS

Todo hay que decirlo. Los dinosaurios nunca podrán agradecerle lo suficiente a Steven Spielberg -con permiso de Michael Crichton– lo que ha hecho por ellos. Tras el tremebundo meteorito caído en la península del Yucatán, hace ya 65 millones de años -el otro día, en términos geológicos-, y que acabó con su desaparición de la faz de la Tierra, únicamente los sesudos paleontólogos y los museos de historia natural les habían hecho caso. Jurassic Park (Parque Jurásico para la lengua de Cervantes) y sus dos secuelas provocaron -y ahí está gran parte de su mérito- que la pibada de medio mundo en la década de los 90 se aprendiera de carrerilla los principales nombres de estos colosales animalitos. Hollywood, en su cada vez menos cíclico afán arqueológico -aplíquese esto a ilustres franquicias rescatadas esta temporada cual Lázaro de entre los muertos, Mad Max, Terminator y lo que te rondaré morena-, ha vuelto a desenterrar a estas bestias, lo que va a  proporcionar de paso pingües beneficios de taquilla y mercadotecnia y el estiramiento del chicle para seguir haciendo caja. Jurassic World es una continuación en todos los sentidos de la susodicha saga de diente fácil , tanto en planteamiento como en concepción. Las referencias a sus antecesoras son constantes, incluida la pegadiza partitura musical compuesta por John Williams. Con estos presupuestos, y la previsibilidad del guión y, por lo tanto del devenir de los acontecimientos, la cinta, dirigida en esta ocasión por Colin Trevorrow, pero con la supervisión del rey Midas -aquí, productor ejecutivo-, aporta pocas cosas que el respetable ya no sepa o intuya (hay niños, hay adultos inconscientes, hay bichos, y hay pies en polvorosa…). El reabierto parque de la Isla Nublar presenta, eso sí, otra cara más moderna -y más pragmática: business is business-, donde pulula un nuevo dinosaurio , el Indominus rex  -un letal engendro genético-, y los temibles velociraptores, en plan jauría de canes más o menos domesticados, en una trama protagonizada por unos discretos y contenidos Chris Patt y Bryce Dallas Howard. Jurassic World resulta entretenida y no engaña, pero tampoco sorprende.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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