‘Ma ma’, la madurez de Penélope

 Penélope Cruz es la protagonista de 'Ma ma', el último filme de Julio Medem. / DA

Penélope Cruz es la protagonista de ‘Ma ma’, el último filme de Julio Medem. / DA

Una España en plena crisis económica, sumida en el pozo del paro y jalonada con vastos recortes sociales y sanitarios, pero con el fútbol como irremediable bálsamo de Fierabrás -vamos, lo que aún seguimos viviendo en mayor o menor medida- es el escenario en el que Julio Medem nos presenta Ma ma, su último filme, rodado en parte en esta ínsula de las Afortunadas (el avezado espectador, además de los dos hospitales universitarios, seguro que reconoce los eucaliptos de la bella carretera de la Cruz de Tea, en las medianías de Granadilla). Ma ma, pese a su sensible y dura temática, es una película -en el fondo y en la forma- vitalista que tiene a Penélope Cruz como punta de lanza y razón de ser, en una gran interpretación, en la que viene a subrayar su enorme talento, no siempre lo suficientemente valorado, y eso a pesar del atronador bagaje que da el llevar a cuestas tres Goyas, un Bafta y un Óscar. La actriz madrileña se pone aquí en la piel de Magda, una maestra desempleada, madre de un niño, que está a punto de separarse de su casquivana pareja y a la que le detectan un cáncer de mama. En esta tesitura, en uno de los partidos de su hijo conoce a un ojeador del equipo infantil del Real Madrid, Arturo (Luis Tosar) al que la desgracia también ha tenido a mal tocar y con el que emprende un camino en común. Medem (Vacas, Los amantes del Círculo Polar, Lucía y el sexo, Caótica Ana, Habitación en Roma) nos sumerge en un torrente de emociones y sentimientos que la protagonista capea con cuidadas dosis de humor y naturalidad, en una de las mejores actuaciones de Penélope Cruz, digna de papeles como el de su recordada Raimunda de Volver, y que huele -el tiempo lo dirá- a premio. Ma ma, que cuenta con una excelente partitura de Alberto Iglesias, descansa -vuelvo a repetir- en la oscarizada intérprete, bien secundada por el solvente Luis Tosar, que casi nunca defrauda, y con un más que correcto Asier Etxeandia como ginecólogo, cuyo único debe es el excesivo canturreo al que le somete un Medem un tanto almodovariano que, no obstante, supera el lance con aprobado, si bien podría haber colocado el final de este drama apenas unos segundos antes…

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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