El tío Rocky

Rocky Balboa y Adonis, los protagonistas de 'Creed'. / WARNER BROS.

Sylvester Stallone y Michael B. Jordan protagonizan ‘Creed’: la leyenda de Rocky. / WARNER BROS.

La épica es cosa de los antiguos griegos -y también de los modernos, aunque en otras circunstancias-. En el mundo actual, las epopeyas resultan escasas y suelen eclosionar más en otros ámbitos como el deporte, sobre todo en el boxeo, siempre dado a todo tipo de gestas, al menos desde el punto de vista del espectáculo, que luego la realidad ya vendrá a desdibujar. En el cine boxístico, obviando películas memorables, ya sean biopics o no, como Marcado por el odio (Robert Wise, 1956), Toro Salvaje (Martin Scorsese, 1980), Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004), Cinderella Man (Ron Howard, 2005) o The Fighter (David O. Russell, 2010), por citar un representativo puñado, la saga de Rocky ocupa un lugar preeminente. El filme que inauguró la franquicia fue todo un pelotazo -en el sentido cinematográfico de la palabra, que con los tiempos que corren siempre conviene matizar-, no en vano ganó tres Óscar y catapultó a la fama a su guionista y protagonista, Sylvester Stallone -celebridad que poco después se apuntalaría con el personaje de John Rambo, icono yankee de las postrimerías de la Guerra Fría-. Las otras películas de Rocky pasaron con más o menos fortuna, tal vez con la excepción de Rocky IV, la más taquilleras de todas. Y he aquí que ahora la cinta que marca el camino del epílogo -aunque igual refunda la saga- resulta una de las de mayor atractivo. Creed, dirigida por Ryan Coogler, insufla aire fresco a un producto que, por mor del inexorable paso del tiempo, parecía que había caducado. Pero si ya Rocky Balboa no puede deambular por el ring dando trompadas -la edad no perdona-, por qué no ejercer de mentor de la figura de Adonis (Michael B. Jordan) el hijo secreto de su fallecido rival y amigo Apollo Creed. Coogler tiene la habilidad suficiente para combinar con éxito la modernidad y el hálito crepuscular que le proporciona el propio Stallone -ganador de un Globo de Oro por su interpretación en el filme-. Sin salirse ni un ápice de la fórmula que tanta gloria dio a la franquicia -el boxeador que supera dificultades para lograr sus metas-, el director californiano suma aquí por su decidida apuesta visual para contar la nueva historia, haciendo de los planos secuencia su bandera, especialmente el de la primera pelea profesional de Adonis, todo un alarde de destreza, en el que se muestra lo que ocurre en el cuadrilátero desde el punto de vista de los dos oponentes. No sé si Creed servirá para que la saga de Rocky se eternice algo más, pero lo que es seguro es que entretiene, y mucho.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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