Objetivo fallido

El actor escocés Gerard Butler es protagonista de 'Objetivo: Londres'. / EONE FILMS

Gerard Butler es el protagonista de ‘Objetivo: Londres’. / EONE FILMS

La cartelera en primavera, al contrario de lo que sucede en esta estación, lejos de florecer parece un erial. Justo por esta época, en 2013, se estrenaba en España el filme Objetivo: la Casa Blanca, una película de acción a raudales en las que un grupo de terroristas norcoreanos irrumpía en el conocido edificio de trabajo y morada del presidente norteamericano para secuestrarlo a él y a parte de su gobierno, sin caer en la cuenta de que por allí andaba ufano el agente del servicio secreto Mike Banning, a la sazón el rudo Gerard Butler -que volvía a tomarle el pulso a esto de dar mamporros- para deshacer el entuerto. La cinta, dirigida por un consumado especialista en este tipo de filmes, Antoine Fuqua (realizador de Training Day y Los amos de Brooklyn, entre otras cintas), resultaba ciertamente entretenida a pesar del consabido y apriorístico final: ganan los buenos y los malos salen machacados por todos lados. Sin embargo, alguien creyó que la fórmula, lejos de agotarse, podía seguir vigente. Con la misma base de actores, aparte del guardaespaldas Butler, repiten Aaron Eckhart, en el papel del presidente del Imperio, y el ínclito Morgan Freeman –que en esta continuación pasa de portavoz gubernamental a vicepresidente-, aunque sin el mismo director, le sustituye el cuasi novato Babak Najafi, la trama se traslada a Londres, donde un contubernio terrorista acaba con varios primeros ministros del G8 que acudían al entierro del premier británico. Objetivo: Londres es previsible en su planteamiento, caótica en su ejecución, regular en las formas, sin ningún tipo de grises en su argumentario y con diálogos para pegarse un tiro. En resumidas cuentas, una más que prescindible secuela. Recemos pues encarecidamente al dios del sentido común para que nadie tenga la infeliz ocurrencia de hacer una tercera parte.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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